Poder de la oración

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EL PODER DE LA ORACIÓN

Romina, una mujer pobremente vestida y con una expresión de derrota en el rostro, entró en una tienda de comestibles. Se acercó al dueño de la tienda, y de una forma muyhumilde le preguntó si podía fiarle algunas cosas. Hablando suavemente, explicó que su marido estaba muy enfermo y que necesitaban comida. Juan, el almacenero, se mofó de ella y le pidió que saliera dela tienda.
Visualizando las necesidades de su familia, la mujer le dijo: “Por favor, señor, le traeré el dinero tan pronto como pueda.” Juan le dijo que no podía darle crédito, ya que no tenía cuentacon el negocio. Junto al mostrador había un cliente que oyó la conversación.
El cliente se acercó al mostrador y le dijo al almacenero que él respondería por lo que necesitara la mujer para sufamilia.
El almacenero, no muy contento con lo que pasaba, le preguntó de mala gana a la señora si tenía una lista.
Romina respondió: “Si, señor”. “Está bien”, le dijo el tendero, “ponga su lista en labalanza, y lo que pese la lista, eso le daré en mercancía.”
Romina pensó un momento con la cabeza baja, y después saco una hoja de papel de su bolso y escribió algo en ella.
Después puso la hojacuidadosamente sobre la balanza, todo esto con la cabeza baja.
Los ojos del almacenero se abrieron en asombro, al igual que los del cliente, cuando el plato de la balanza bajó hasta el mostrador y semantuvo quieta.
Juan, el almacenero, mirando fijamente la balanza, se volvió hacia el cliente y le dijo: “No puedo creerlo”. El Cliente sonrió mientras el almacenero empezó a poner la mercancía en elotro plato de la balanza. La balanza no se movía, así que siguió llenando el plato hasta que ya no entró más. El almacenero vio que había puesto, completamente disgustado.
Finalmente, quitó la lista delplato y la vio con mayor asombro,. No era una lista de mercancía. Era una oración que decía: “Señor mío, Madre mía, tu sabes mis necesidades, y las pongo en tus manos”.
El almacenero le dio las...
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