Reflexiones

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  • Publicado : 29 de enero de 2012
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¿Se sintió consentido por Dios cuando despertó entre cobijas calientes, después de haber disfrutado de un sueño bien reparador? ¿Cuándo fue a su closet, para buscar qué ponerse y le costó decidir entre toda aquella ropa, se sintió bendecido en abundancia? ¿Al salir de su casa, y tomar la manilla de la puerta para abrirla, recordó que tiene un techo donde resguardarse y lo agradeció? ¿Ahora queestá leyendo esto, se dio cuenta que pudo ir a estudiar, aprendió a leer, y con eso hizo armas para vivir su vida con comodidad?
Sabes algo?, somos tan, pero tan privilegiados, hemos sido tan, pero tan bendecidos, y Dios nos ha dado tanto; tanto, qué muchas veces nos acostumbramos a eso, lo vemos como natural, creemos que todos viven como nosotros, que así es la vida, y perdemos esa linda y noblecapacidad de agradecer.
No solo no nos falta comida en la mesa, si no que podemos escoger qué comer y hacer varios tiempos de comida. No solo tenemos ropa para abrigarnos, si no que tenemos la posibilidad de escoger entre muchas opciones. No solo tenemos una cama donde dormir, si no que tenemos una casa con varias habitaciones. No solo tenemos una forma de ganarnos la vida, si no que nuestrosingresos nos alcanzan para más que satisfacer nuestra necesidades básicas de subsistencia. Seguramente no solo aprendimos a leer y escribir sino que pudimos sacar un título o aprender un oficio que nos facultan para trabajar en lo que nos hace sentirnos bien.
Y todo eso nos separa de millones y millones de personas en el mundo que viven en extrema necesidad. Usted sabe quiénes son esas personas, quenos aparecen en el camino a cada momento. Nos piden en los semáforos, las vemos durmiendo cobijadas bajo un cartón, o cuidando carros en cada esquina. Vemos sus ranchos cuando pasamos por un barrio marginal y observamos sus caritas sucias cuando nos ofrecen vendernos mentas. Sabe que una excelente forma de agradecerle al Señor por los enormes privilegios que tenemos es compartiendo estos con esosque no tienen nada. Además, lejos de ser esta una opción para los cristianos es una obligación.
Sobre esto Jesús habló muy claro en Mateo 25:42-44 “porque tuve hambre, y no me dieron nada de comer, tuve sed, y no me dieron nada de beber; fui forastero , y no me dieron alojamiento; necesité ropa, y no me vistieron; estuve enfermo y en la cárcel, y no me atendieron”. Ellos también le contestaron:“Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, o necesitado de ropa, o enfermo o en la cárcel, y no te ayudamos” El les responderá: “Les aseguro que todo lo que no hicieron por el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron por mí”.
Seamos conscientes de nuestro privilegios, agradezcámosle a Dios por su gran bondad y compartamos de lo nuestro con nuestros hermanos “más pequeños”. Asínuestro corazón experimentará la inmensa dicha de dar, y estaremos agradando a Dios.
Hacer las paces
9 diciembre 2010
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Hemos leído muchas veces el siguiente versículo: “Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor” (1 Corintios 13:13). A diferencia de lo que escuchamos en nuestra cultura materialista, ellegado más grande que podemos dejar los seres humanos es el amor; los obsequios más valiosos que podemos ofrecer son los pensamientos y las acciones que fluyen de un corazón que ama. Es en la familia donde más se aprecian y más se necesitan las acciones amorosas. Al mismo tiempo, es donde más difícil resulta mantenerlas. Tenemos buenas intensiones pero en el ir y venir de la vida nos lastimamos unosa otros. Hasta las más pequeñas heridas en el ego o en el alma duelen, y con frecuencia nuestra reacción natural es alejarnos.
A medida que aumenta la distancia emocional, aumenta el resentimiento. En poco tiempo una relación de amor se vuelve terreno propicio para que crezcan sentimientos malignos. Sabemos que deberíamos poner fin a la discordia, que deberíamos hablar con la persona y tratar...
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