Reglas relativas a la observación de los hechos sociales sección

La primera regla y la más fundamental es considerar los hechos sociales como cosas.



I

Cuando un nuevo orden de fenómenos se hace objeto de una ciencia, se encuentran ya representados en el espíritu, no sólo por imágenes sensibles, sino también por conceptos groseramente formados. Antes de los primeros rudimentos de física y química, los hombres tenían ya, sobre los fenómenosfísico-químicos, noticias que iban más allá de la pura percepción; tales son, por ejemplo, las que encontramos mezcladas en todas las religiones. Y es que, en efecto, la reflexión es anterior a la ciencia, que no hace sino servirse de ella como un método mejor. El hombre no puede vivir en medio de las cosas sin formular sus ideas sobre ellas y de acuerdo a las cuales arregla su conducta. Pero como estasnociones están más cerca y más a nuestro alcance que las realidades a que corresponden, tendemos naturalmente a sustituirías a estas últimas y a hacer de ellas la materia prima de nuestras especulaciones. En lugar de observar las cosas., describirlas y compararlas, nos contentamos entonces con tener conciencia de nuestras ideas, con analizarlas y combinarlas. En lugar de una ciencia de realidades, nohacemos más que un análisis ideológico. Sin duda alguna, este análisis no excluye necesariamente toda observación, pues se puede apelar a los hechos para confirmar estas nociones o las conclusiones que de ellas se sacan. Pero entonces los hechos sólo intervienen de una manera secundaria, como ejemplos o pruebas confirmatorias; no son objeto de la ciencia. Ésta va de las ideas a las cosas, no de lascosas a las ideas.

Claro está que este método no puede producir resultados objetivos. Estas nociones, conceptos o como se les quiera llamar, no son sustitutos legítimos de las cosas. Productos de la experiencia vulgar, ante todo tienen por objeto el poner nuestras acciones en armonía con el mundo que nos rodea; son formadas para la práctica y con ella. Ahora bien, una representación puedeestar en condiciones de desempeñar útilmente ese papel y ser, .sin embargo, falsa. Después de muchos siglos, Copérnico disipó las ilusiones de nuestros sentidos respecto al movimiento de los astros, y sin embargo, es por estas ilusiones por lo que arreglamos generalmente la distribución de nuestro tiempo. Para que una idea suscite con exactitud los movimientos que reclama la naturaleza de una cosa, noes necesario que exprese fielmente esta naturaleza, sino que basta con que nos haga sentir lo que la cosa encierra de útil o de desventajosa, aquello en que nos puede servir y en que nos puede perjudicar. Y aún las nociones así formadas sólo presentan esta exactitud práctica, de una manera aproximada y únicamente en la generalidad de los casos. ¡Cuántas veces son tan peligrosas como inadecuadas!No es, pues, elaborándolas, sea cual fuere la manera de proceder, como se llegarán a descubrir las leyes de la realidad. Estas nociones son, por el contrario, algo así como un velo que se interpone entre las cosas y nosotros, y nos las disfrazan cuando nos las figuramos más transparentes.

Una ciencia de esta naturaleza, no sólo sería incompleta, sino que le faltaría materia de qué alimentarse.Apenas existe, cuando, por decirlo así, desaparece y se transforma en arte. En efecto, se considera que estas nociones contienen todo cuanto hay de esencial en lo real, pues se las confunde con lo real mismo. A partir de este momento, parecen contener cuanto es necesario para ponernos en condiciones; no sólo de comprender lo que es, sino de prescribir lo que debe ser y los medios de llevarlo a lapráctica. Pues lo bueno es lo que está conforme con la naturaleza de las cosas, y lo malo lo que la contraría; y los medios de alcanzar uno y huir del otro derivan de esta misma naturaleza. Por consiguiente, si la poseyéramos sin esfuerzo, el estudio de la realidad presente no tendría para nosotros ningún interés práctico, y como es precisamente este interés lo que justifica dicho estudio,...
tracking img