Relato bizcocho

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  • Publicado : 22 de enero de 2012
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-Ingredientes:

·6 Huevos
·6 Cucharas de azúcar
·750gr Harina
·150gr Levadura

-Preparación:

Se separan las yemas de las claras. Seguidamente se baten las claras con el azúcar a punto de nieve. A continuación, se le añade la harina. A mi abuela le encantaba que fuera a su casa para hacer juntas mi famoso bizcocho, del que se sentía muy orgullosa. Cada vez que cocinábamos dicho postre,se nos pasaba el tiempo volando, pues nos divertíamos mucho, ya que estábamos muy unidas. Todo lo que sé de cocina se lo debo a ella; esto es debido a que la mayor parte de mi vida la pasé con ella.
Mi abuela Ana me invitaba cada verano a pasar un mes con ella en su casa de verano en Forks, un pequeño pueblo al sur de Irlanda. A mí me encantaba ir, porque aprendía muchas cosas de ella y de lavida. La casa estaba situada junto a la playa, y en cuanto al tiempo siempre era soleado. Cada mañana me despertaba el resplandor de la aurora y de la brisa marina; era muy agradable notar cómo mis cabellos dorados se mecían suavemente.
Todas las mañanas recorría la orilla de la playa dando un largo paseo hasta el puerto; are confortable sentir el agua helada de la mañana sobre mis menudospies. Mi abuela me solía acompañar a dar mi paseo matutino, pero, debido a la edad, le era muy difícil caminar. Con tan sólo quince años de edad contemplé cómo mi abuela fallecía lentamente y con mucho dolor, acostada en una cama, sin poder realizar esfuerzo alguno. Todo fue debido a un tumor cerebral. Para mí fue muy difícil superar la muerte de mi abuela, pues era la persona más importante de mivida. Yo deseaba mudarme a su casa, pero mis padres no lo aceptaron, porque era pequeña. Nada más cumplir la mayoría de edad decidí trasladarme allí. Mis primeras semanas fueron una amargura. Mirara donde mirara había algo que me recordara a ella. El único método que tenia para distraerme era limpiar y cocinar alguna de nuestras recetas.
Conseguí hacer unas amistades en el pueblo. Se llamabanHéctor, Roberto, Irene y Sara. Eran muy agradables y siempre sabía que podía contar con ellos. Desde el primer momento me llevé mejor con Héctor; llegamos a ser inseparables.
Héctor era un chico de estatura media, con unos ojos de color azul. Tenía un hermoso cabello castaño. Poco a poco fue surgiendo algo entre los dos. Sin darnos cuenta, nos fuimos distanciando del grupo hasta el momento en el queya no nos hablábamos. Él me llevaba a todas partes: a hacer surf, montar en bicicleta, a ver espectáculos en la playa, a pasar el día en la montaña…
Un día se ofreció a pasar el fin de semana conmigo en la casa de mi abuela. Se sentía culpable porque pasaba la mayor parte de mi tiempo junto a él y no podía realizar las tareas de la casa. Me ayudó a limpiar el desván. Mientras yo barría, Héctorencontró un baúl de madera bastante antiguo. Lo abrió y lo vio lleno de objetos que pertenecían a mi abuela. Inmediatamente me llamó para que pudiera observar unas fotos. En ellas se podía apreciar lo feliz que estábamos, cuando pasábamos un rato juntas. Me puse a llorar con solo ver la primera foto. Recordé esos momentos con tanta claridad que no me pude contener. Héctor siguió mirando dentrodel baúl y encontró un diario que escribía mi abuela de vez en cuando. En él se encontraban escritas todas las recetas que elaborábamos juntas. Leí en la última página que el sueño de mi abuelita era abrir una pastelería conmigo. Lo primero que se me ocurrió fue que tendría que hacer ese sueño realidad por ella.
Héctor me ayudó a conseguirlo. Hicimos todo lo posible hasta que conseguí abrir elnegocio. El nombre de la pastelería lo puse en su honor, Ana. En ella sólo se elaboraban los postres que cocinábamos las dos. Héctor repartía publicidad, porque, al principio, no venía casi nadie, pero, al cabo de dos meses, la pastelería estaba abarrotada de gente. Sin duda lo que más atraía a la gente era el bizcocho que tanto le gustaba cocinar a mi abuela.
Pasaron diez años y nada había...
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