Renacimiento americano

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Para la historia del arte y del pensamiento político en América, los años veinte y treinta de este siglo marcan un cambio de rumbo. Venía produciéndose, desde la publicación del Ariel de Rodó, un despertar latinoamericano que tomó conciencia político frente a los atropellos del imperialismo yanqui. Precipitó este proceso el caso de Panamá. El manifiesto del uruguayo -que se había difundido portoda América- fue lo primero que tuvimos en nuestros manos lo de los tiempos de Alberto Arango. Sorprendió que este llamado viniera de Montevideo, cuando en el Río de la Plata se cultivaba una cultura puesta a la sombra del encanto latino, a espaldas de la Américo del Pacífico. Lo nuestro tenía raíces indígenas y españolas que en el litoral atlántico se perdían con los nuevos inmigrantes. Que unhombre formado en el ambiente francés de la capital uruguaya volviera los ojos hacia la otra América, se tuvo como anuncio mágico. Hubo un contagioso entusiasmo, y no hay revista fundada en esa época que no colocara lo de Rodó como el símbolo de un presentido renacimiento. En el primer número de Panida de León de Greiff (la expresión más díscola de los antiacadémicos colombianos) la portado fue unopágina de Rodó. Era lo normal.
No digo que fuera ya el momento, pero sí el comienzo, de un renacimiento auténtico. Rodó, coma Vasconcelos o Mariátegui, maestros visibles para la nueva generación, no acertaban con soluciones americanas. El ensayo de Rodó está inscrito sobre imágenes sacadas del más puro fondo de la literatura inglesa. Ariel y Calibán, los dos personajes de La Tempestad deShakespeare, muestran el tipo de escogencias normal en una época que jamás iba a apoyarse en tipos de ascendencia nativa. Vasconcelos, que tan cerca estuvo de su México indígena, en el momento de tomar una orientación filosófica buscó, como los teósofos, las orillos del Ganges y una de sus grandes obras se inspiró en los Estudios Indostánicos. Mariátegui, que se aventuró a escribir un libro de 7 ensayossobre la realidad peruana, vino a ser el más popular entre quienes trataron de ajustar el estudio de nuestra América al rigor ruso-marxista: su discurso ponía un ojo en lo puna de la llama y la quena y otro en las estepas de los tártaros.
De pronto, y esto fue lo que vimos los de los años veinte, se produjo el Renacimiento Americano. En Italia, el Renacimiento de que todos hablamos parte deFlorencia; en las artes, las ciencias y las letras es un descubrimiento europeo. Se descubrió el mundo griego cubierto desde los días del Imperio Romano. El descubrimiento de América es contemporáneo del descubrimiento de Platón en la Academia florentina, y entre estos dos mundos que se develan al mismo tiempo, allá lo natural está en preferir la Grecia de Platón a un continente de aztecas y de incas.Esto se ve clarísimo leyendo la literatura de los humanistas, viendo imágenes de los pintores. Por lo general los historiadores incorporan la aparición del Nuevo Mundo al proceso del Renacimiento Italiano. Se ha tomado por un capítulo más de la historia europea lo que en el fondo era el comienzo de otra historia.
El Renacimiento Americano a que nos van a llevar, sin verlo ellos mismos, Rodó,Vasconcelos o Mariátegui, tiene para nosotros una importancia correspondiente a lo que paso con la Florencia neoplatónico. El nuestro es como descubrimiento, parecido al que allá hicieron Marcilio Ficino y los de su convivio en la Academia. Porque en realidad, en 1492 lo que se vio fue la superficie. Sólo comenzamos a descubrir con proximidad en los veinte de este siglo que era esa América en queestábamos viviendo sin conocerla. Ahí estaba, de cuatro siglos, y no la habíamos visto. El indigenismo de los mexicanos sacó a lucir al Teotihuacán, Palenque y Chichen-Itzá cuando Vasconcelos llegó a la Secretaría de Educación.
En seguida vino lo gran revelación de Machu Pichu en el Perú. Estos sucesos los seguimos con una pasión semejante a lo de quienes asistieron en la Italia del cuatrocientos al...
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