San agustín de hipona

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San Agustín de Hipona - El alma. El bien y el mal
El alma. El bien y el mal

El pensamiento todo de san Agustín donde son inseparables los datos de la fe y las especulaciones de la razón nos ha llevado a ver cómo el alma llega a darse cuenta de una verdad increada, eterna y perfecta. Sería incompleto el análisis de las ideas, especialmente de las nociones metafísicas que desarrolla sanAgustín, si no nos refiriéramos a dos problemas que fueron para él vitales: el destino del alma y el de la naturaleza del mal.

En cuanto al primero es necesario recordar una vez más que el destino del alma, destino por naturaleza inmortal, debe aceptarse por motivos sobrenaturales, es decir, por razones de fe. Aquí, sin embargo, como en los problemas anteriores, la razón constituye una ayuda. A probarla inmortalidad del alma dedica san Agustín el De inmortalitate animae, uno de sus tratados más breves y más precisos.

Son muchas las pruebas que da san Agustín, pero pueden reducirse a tres: la prueba por la presencia de la ciencia en el alma, la prueba por la razonabilidad del alma y la prueba por el carácter vital del alma.

El alma es sujeto de la ciencia. Ello no significa que la cienciapueda confundirse con el alma, sino, simplemente que el alma posee la capacidad de desarrollar la ciencia. Ahora bien, la ciencia se refiere a entes inalterables, siempre idénticos a sí mismos, es decir, a verdades eternas. Las verdades matemáticas son de esta naturaleza. Si el alma es capaz de entender estas verdades inmutables, ello quiere decir que hay algo en el alma que es igualmenteinmutable, que es eterno y, por lo tanto, inmortal.

Algo semejante sucede con la razón. De la razón podemos decir que es o el espíritu o parte del espíritu. Ahora bien, la razón, que es precisamente aquel principio mediante el cual entendemos la ciencia, ha de ser, como está, inmutable o, por lo menos, poseer ciertas características inmutables. De ser así, hay que aceptar que la razón y con ella esespíritu, o por lo menos parte del espíritu es inmortal.

El alma es, además, principio de vida. Si consideramos que el alma es el principio del cuerpo y aquello que da movimiento al cuerpo, no puede ser ella misma sino una substancia viva, inmutable por relación con un cuerpo que se mueve. En otras palabras, lo que es vida y lo que es vida en forma substancial no puede dejar de ser vida y es, porlo mismo, vida inmortal.

Más honda fuente de preocupaciones fue para Agustín el problema del mal. El problema la preocupó en cuanto a la conducta de los hombres y en cuanto a su relación con la vida moral, pero le preocupó sobre todo en cuanto a la comprensión de la presencia del mal y en relación con la existencia de Dios. En De natura boni contra manicheos, san Agustín trata principalmenteel problema metafísico y teológico del mal.

Consideremos un caso concreto: el de una enfermedad. Toda enfermedad nos quieta fuerza y energías, reduce en algo nuestro modo de ser. Por otra parte, todos consideramos la enfermedad como un mal. Y de la misma manera que la enfermedad es una falta de salud, el insulto o violencia pueden ser falta de caridad, y el crimen falta del sentido de lajusticia. En todos estos casos concretos el mal se presenta, por una parte, como carencia de un bien y, por otra, como una negación de nuestro propio ser. Si generalizamos a partir de estos ejemplos u nos preguntamos qué es el mal, podemos pensar, con san Agustín, que el mal es siempre una falta, una falla, una carencia. De este modo el bien se identifica con el ser, el mal con la falta de ser. El biensupremo es también el ser supremo de Dios, el mal absoluto sería una pura hipótesis, una inexistencia, ya que habría que hacerlo coincidir con el no-ser.

La misma idea puede expresarse en forma positiva: todo lo que existe, en cuanto existe según la forma de ser que les es propia, es un bien; el mal es la renuncia o la carencia de este ser. La matera definida al modo aristotélico como...
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