Si no estoy escribiendo, no funciono en la vida : santiago cruz hoyos

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“SI NO ESTOY ESCRIBIENDO, NO FUNCIONO EN LA VIDA” : SANTIAGO CRUZ HOYOS

Lector empedernido. Cronista avezado. Jovencito introvertido. Estudiante del promedio. Cualquiera de estos caminos puede ser sendero para entrometerse en la vida del cronista caleño Santiago Cruz Hoyos. Ya ganó un premio Simón Bolívar, un premio Colprensa y un premio de periodismo Rodrigo Lloreda. La joven pluma deSantiago forma parte ya del Olimpo de los grandes narradores de Colombia. Así él por la modestia no lo quiera aceptar.

Por Luis Eduardo Bustamante
Reportero de la Sala de Periodismo UAO
Entrevista publicada en El Giro, Periodismo reflexivo edición #20
Y en el blog www.periodismouao.wordpress.com

Santiago, ¿qué significa para ti ser un periodista tan joven, laureado y respetado?

Digamos quesignifica tranquilidad para mí. Los premios son alegría y te motivan. Ya de ahí creerse el “putas”, no. Los premios son la confirmación del destino de que el camino que escogí es acertado, que elegí bien para mi vida contar historias. Alberto Salcedo Ramos es un cronista que un día dijo que cuando se ganaba un premio (porque él se ha ganado mil) el café le sabía más dulce y la sonrisa se le hacíamás grande por un día. Pero de ahí no pasaba. Simplemente es una alegría transitoria que pasa. Igual, recibís el premio y el lunes tenés que estar en el trabajo.

La primera vez que vi a Santiago Cruz fue el año pasado en una charla que vino a darnos a unos estudiantes de Prensa Escrita de mi universidad sobre crónica periodística. Yo antes había leído entrevistas, crónicas y perfiles escritos porél en la revista Gaceta que no soltaba hasta llegar al punto final.

Un buen amigo me dio la noticia. Me dijo “ve, va a venir hoy en la tarde un mancito de Gaceta a darnos una charla sobre crónica periodística. Un tal Santiago Cruz. Vení que a vos te gusta eso”. Por fin conocería, me dije, al famoso Santiago Cruz. Me hice en la mente la imagen de un señor viejo y digno, con una espesa barbacanosa, mirada adusta y boina de poeta.

Me hice en primera fila esperando a que la venerable figura de escritor y periodista veterano que me imaginaba cruzara el umbral. Pero no. Un joven alto, gordito, medio tímido, de cabello corto y bien peinado, se paró y puso un pupitre delante de nosotros. Dijo llamarse Santiago Cruz y comenzó a preguntarnos qué significaba la palabra “crónica” para nosotros.Ahora estoy acá, temprano y con varios minutos a mi favor, sentado en el asfalto, teniendo de espalda la portería del periódico El País. Un portero me mira medio raro y le hace señas a su compañero. “Ah, no, es que el joven tiene una entrevista con el periodista Santiago Cruz que todavía no ha llegado”, le responde el otro portero.

Yo me hago el desentendido. Tengo en mis manos “Noche sinfortuna” de Andrés Caicedo que leo y leo sin parpadear. La prosa de este jovencísimo escritor caleño que hizo estallar su cabeza con 60 pastillas de Seconal para nunca más volver a pensar, la descubrí gracias a una hermosa crónica de Santiago en la que se atrevió mediante una carta a recriminarle su juvenil afán de matarse a los 25 años.

Pero yo antes ya había venido a buscar a Santiago a sutrabajo. El día en que vino a la universidad a darnos la charla sobre crónica periodística, la sesión se concluyó leyendo en voz alta y a turnos la crónica suya (que le valió meses después el premio Simón Bolívar) sobre el aniversario de la muerte del escritor Andrés Caicedo titulada “Ya no hay flores en la tumba de Andrés”.

Todos al terminar aplaudimos de manera sincera al joven y talentosoinvitado y éste dejó escrito en el tablero su correo electrónico y su celular. Nos dijo que le mandáramos nuestras crónicas, que él nos ayudaba a publicarlas en algún lado, que contáramos con un amigo allá afuera.

A la media hora de terminada la charla ya estaba frente a la pantalla del computador enviándole dos de mis crónicas y la súplica de que me ayudara a publicar como sea en donde fuera....
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