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Leandro Fernández de Moratín

La escuela de los maridos

2003 - Reservados todos los derechos
Permitido el uso sin fines comerciales

Leandro Fernández de Moratín

La escuela de los maridos
Comedia
Sed longè sequere, et vestigia semper adora.
Thebaidos, Lib. XII.

PERSONAJES:
DON GREGORIO
DON MANUEL
DOÑA ROSA
DOÑA LEONOR
JULIANA
DON ENRIQUE
COSME
UN COMISARIO
UN ESCRIBANOUN LACAYO. No habla.
UN CRIADO. No habla.

La escena es en Madrid, en la plazuela de los Afligidos.

La primera casa a mano derecha, inmediata al proscenio, es la de DON GREGORIO, y la
de enfrente, la de DON MANUEL. Al fin de la acera junto al foro está la de DON
ENRIQUE, y al otro lado la del comisario. Habrá salidas de calle practicables, para salir y
entrar los personajes de lacomedia.

La acción empieza a las cinco de la tarde y acaba a las ocho de la noche.

Acto I

Escena I

DON MANUEL, DON GREGORIO.

DON GREGORIO.- Y por último, señor Don Manuel, aunque usted es en efecto mi
hermano mayor, yo no pienso seguir sus correcciones de usted ni sus ejemplos. Haré lo que
guste, y nada más; y me va muy lindamente con hacerlo así.
DON MANUEL.- Ya; pero das lugar a quetodos se burlen, y...
DON GREGORIO.- ¿Y quién se burla? Otros tan mentecatos como tú.
DON MANUEL.- Mil gracias por atención, señor Don Gregorio.
DON GREGORIO.- Y bien, ¿qué dicen esos graves censores?, ¿qué hallan en mí que
merezca su desaprobación?
DON MANUEL.- Desaprueban la rusticidad de tu carácter; esa aspereza que te aparta
del trato y los placeres honestos de la sociedad; esaextravagancia que te hace tan ridículo
en cuanto piensas y dices y obras, y hasta en el modo de vestir te singulariza.
DON GREGORIO.- En eso tienen razón, y conozco lo mal que hago en no seguir
puntualmente lo que manda la moda; en no proponerme por modelo a los mocitos
evaporados, casquivanos y pisaverdes. Si así lo hiciera, estoy bien seguro de que mi
hermano mayor me lo aplaudiría; porque graciasa Dios, le veo acomodarse puntualmente a
cuantas locuras adoptan los otros.

DON MANUEL.- ¡Es raro empeño el que has tomado de recordarme tan a menudo que
soy viejo! Tan viejo soy, que te llevo dos años de ventaja; yo he cumplido cuarenta y cinco
y tú cuarenta y tres; pero aunque los míos fuesen muchos más, ¿sería ésta una razón para
que me culparas el ser tratable con las gentes, el tenerbuen humor, el gustar de vestirme
con decencia, andar limpio y...? ¿Pues, qué? ¿La vejez nos condena, por ventura, a
aborrecerlo todo; a no pensar en otra cosa que en la muerte? ¿O deberemos añadir a la
deformidad que traen los años consigo, un desaliño y voluntario, una sordidez que repugne
a cuantos nos vean, y sobre todo, un mal humor y un ceño que nadie pueda sufrir? Yo te
aseguro que sino mudas de sistema, la pobre Rosita será poco feliz con un marido tan
impertinente como tú, y que el matrimonio que la previenes será, tal vez, un origen de
disgustos y de recíproco aborrecimiento, que...
DON GREGORIO.- La pobre Rosita vivirá más dichosa conmigo que su hermanita, la
pobre Leonor, destinada a ser esposa de un caballero de tus prendas y de tu mérito. Cada
uno procede ydiscurre como le parece, señor hermano... Las dos son huérfanas; su padre,
amigo nuestro, nos dejó encargada al tiempo de su muerte la educación de entrambas, y
previno que si andando el tiempo queríamos casarnos con ellas, desde luego aprobaba y
bendecía esta unión; y en caso de no verificarse, esperaba que las buscaríamos una
colocación proporcionada, fiándolo todo a nuestra honradez y a la muchaamistad que con
él tuvimos. En efecto, nos dio sobre ellas la autoridad de tutor, de padre y esposo. Tú te
encargaste de cuidar de Leonor y yo de Rosita; tú has enseñado a la tuya como has querido,
y yo a la mía como me ha dado la gana. ¿Estamos?
DON MANUEL.- Sí; pero me parece a mí...
DON GREGORIO.- Lo que a mí me parece es que usted no ha sabido educar la suya;
pero repito que cada cual...
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