Una propuesta para la homilía de un funeral de un joven

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Exequias de un joven (una joven)

Lecturas: Sabiduría 4, 7-15; Salmo 114-115 R/ Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida; Lucas 7, 11-17

Una vez escuché decir en un funeral que ante la muerte no tenemos mucho qué decir... que ante tanto dolor, injusticia y sinsentido, nos quedamos sin palabras... ¡No creo que sea esa la postura que debe tomar un cristiano!
Ante la muerte, pormás injusta e incomprensible que sea tenemos mucho para decir. Claro, nuestro pensamiento no podrá jamás ser dirigido a explicar los porqué de esta situación, no lograremos nunca «explicar» por qué muere un justo, por qué muere un joven o un niño. Tampoco lograremos «explicar» por qué hay cataclismos devastadores, o tantas situaciones de infortunio que nos descolocan y nos pueden llevar hasta eldesaliento y la duda.
No lograremos explicaciones que nos dejen tranquilos, que nos hagan ver razones que antes no veíamos, que nos permitan decir «¡Ah! ¡Era por eso! ¡Ahora comprendo por qué sucedió esto!». En ese sentido tenía razón aquella persona cuando decía que no teníamos mucho que decir (explicar) ante esta dolorosa situación de muerte prematura.
Ya de por sí, la muerte la vivimos como unacontradicción, pues el Señor nos creó para la vida y no para la muerte. Esta misma contradicción puede ser el inicio de la búsqueda que nos proponemos en esta tarde (este día). Si la muerte nos llega a resultar anti-natural pero es inevitable, ¿cuál será nuestro punto firme desde donde construir la vida? ¿por qué, a pesar de tanta lucha cotidiana por la vida, de tantas apuestas por mejorarnuestras condiciones de vida, no es ella la que aparentemente reina, sino la muerte con su violencia, su irrupción a des-tiempo, su maldad? ¿Cómo seguir caminando y construyendo vida si sabemos que al final moriremos, o peor, que nos arrancarán de la vida?
Son preguntas difíciles de responder pero sí tenemos una respuesta desde la fe y deberá ser una respuesta, como todas las cosas de la fe, que nosimpulse hacia adelante, que nos dé fuerzas para seguir luchando, que nos permita encontrar nuevos caminos, nuevas pistas para, con Jesús, «hacer nuevas todas las cosas». No será una respuesta que nos tranquilice, ni que nos dé una cierta «paz» que en realidad es inmovilidad anti-evangélica, una quietud más parecida a la muerte que a la vida.
Antes de entrar en esta búsqueda de la fe, quiero decirque hay también algunas respuestas que se dan en estos casos que quieren «explicar», como decía, y que aunque nombren a Dios, se alejan mucho del Dios de Jesucristo. Por ejemplo, decir que Dios elige a las mejores rosas de su jardín como explicación de la desaparición de entre nosotros de este (esta) joven, es mostrar a un dios egoísta, que quiere estas «rosas» para él y nos quita lo que nos dio...¡mejor sería que dejara la rosa en el jardín para que todos (¡Él también!) gozáramos con su presencia y su aroma! No, el Dios de Jesús no es un egoísta y arbitrario que te da algo por un momento y luego te lo quita para su propio beneplácito. Dios se goza de su creación y la contempla con nosotros. Dios también sufre con nosotros cuando su creación es vejada, maltratada, abusada.
Esta es unaprimer respuesta ante el dolor. NO SÉ POR QUÉ PASÓ ESTO, pero sí sé que Dios sufre con nosotros. Tenemos que asegurar que Dios no fue el que mandó la muerte a la tierra, y que la muerte es lo más contrario al plan de Dios para nosotros. Nuestro Dios, que es omnipotente, muestra justamente esa omnipotencia en el amor infinito que nos tiene, en el perdón, en la oportunidad nueva. Nuestro Dios no esviolento sino compasivo, es fiel a lo que nos promete y su promesa se cumplirá. Esa es nuestra esperanza y eso es lo que tenemos que renovar en este día de dolor.
Miremos un poco el evangelio que hemos proclamado[1]. Jesús viene con sus discípulos a la ciudad de Naím y se encuentra, en la puerta de la ciudad, con una procesión de funeral que salía de la ciudad: iban a enterrar a un joven, «hijo...
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