Violencia juvenil

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 32 (7812 palabras )
  • Descarga(s) : 37
  • Publicado : 28 de agosto de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
Razones para una herejía
Reunidos en un aquelarre y echando mano de un sortilegio, los insurrectos durante la guerra de Independencia de la Nueva España se propusieron llevar la insurgencia a todo el Septentrión Americano. La independencia particular de un país denominado el Imperio Mexicano fue, valga la paradoja, un realista invento posterior, en el que todo cambió para permanecer igual. ¿Quécondujo a los iluministas de la revolución de 1810 a referirse a su empresa como la batalla por la libertad del hombre en un territorio, tan vasto como inexistente, nombrado por ellos el Septentrión Americano?
Hemos buscado una respuesta sin encontrarla. Sólo tenemos algunas nociones parciales, algunas piezas sueltas de lo que los nigromantes de 1810 se traían entre manos. El Septentrión combinaen sus raíces la huella y el trasiego de los toros con el número siete, en una cábala todavía indescifrable. Podemos con humildad decir, en principio, que el Septentrión Americano es una mítica región que cae en el norte. Siguiendo a los navegantes del siglo XVI, hay quien afirma que nunca se culmina el viaje hacia tan enigmática tierra, por más que se tenga la certeza de seguir, como señal yguía, a las estrellas de la Osa Mayor. Los migrantes mexicanos del siglo XXI, nuestros marineros en tierra, coinciden en dicha apreciación. El Septentrión Americano no es otro que el muy remoto lugar donde brota el Viento del Norte, el aquilón de los latinos, el cierzo del Levante, el mictlampa ehecatl de los nahuas, literalmente el viento del abismo. Mictlampa era el territorio oculto, dispuesto másallá de la agonía, para los antiguos pueblos de América. En él no se desplegaban los tormentos infernales que le atribuyen las culturas de Occidente. En su fría bóveda interior residían los muertos y sus secretos. El Septentrión era, por tanto, el lugar del eterno retorno, del que partían y al que regresaban todas las migraciones precolombinas.
Por ahora, es lo que hemos podido recuperar de unapalabra perdida en los papeles secretos de la Junta de Zitácuaro de 1811. A través de los crípticos trazos del Septentrión Americano navegamos por una tierra distinta a la opulenta Norteamérica y al territorio del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el temible TLCAN. Por debajo de la bóveda celeste de transacciones financieras y comerciales, reside la bóveda subterránea de los dominados,el mictlampa ehecatl, mejor conocido en castellano como el Septentrión Americano.
La migración en el Septentrión Americano
El Septentrión Americano permanece oculto, debajo de lo que el pensamiento del establishment reconoce como el territorio del tratado comercial de América del Norte, el feroz desde sus siglas TLCAN. Por los intersticios que deja el incesante movimiento de miles de toneladasde acero, cobre, vidrio, piezas de metal, granos, petróleo, así como de los millones de pequeñas piezas y componentes de la industria electrónica, podemos percibir a sus pobladores. Mas allá del flujo diario de miles de containers por los puertos de tierra y el mar, el Septentrión Americano es una inmensa plaza en donde millones de personas se mueven de un punto a otro, sin nada en las manos,simples portadores de una riqueza intangible: su fuerza de trabajo. Dado que los acuerdos comerciales de América del Norte no incluyeron al movimiento transfronterizo del mundo del trabajo, y sólo se detuvieron en el de los objetos inertes, la mayor parte de los desplazamientos de personas entre uno y otro país se da a través de las viejas vías del underground railway.1
La migración, del campo a laciudad, de un país a otro, que durante casi todo el siglo XX fuera un mecanismo de movilidad social fundamental, para dejar atrás la pobreza, terminó por convertirse en un simple vaso comunicante entre los sweat shops de las distintas regiones del TLCAN. Los modernos parias llevan las cadenas consigo. La huida sólo los conduce de nuevo al punto de partida. La pobreza, como una maldición,...
tracking img