Yo cadáver

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Yo, Cadáver
Ps. Eduardo Orayen

"La muerte, si así queremos llamar a esa irrealidad, es lo más espantoso, y el retener lo muerto lo que requiere una mayor fuerza. La belleza carente de fuerza odia al entendimiento porque éste exige de ella lo que no está en condiciones de dar. Pero la vida del espíritu no es la vida que se asusta ante la muerte y se mantiene pura de la desolación, sino la quesabe afrontarla y mantenerse en ella. El espíritu sólo conquista su verdad cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento. El espíritu no es esta potencia como lo positivo que se aparta de lo negativo, como cuando decimos de algo que no es nada o que es falso y, hecho esto, pasamos sin más a otra cosa, sino que sólo es esta potencia cuando mira cara a cara a lo negativo ypermanece cerca de ello. Esta permanencia es la fuerza mágica que hace que lo negativo vuelva al ser".
Georg Wilhelm Friedrich. Hegel: “Fenomenología del Espíritu” Mexico Edit. FCE 1966

“El que come en el Hombre es el ser animal, natural. Pero el Hombre asiste al culto, al espectáculo. 0, también, puede leer: entonces la literatura, en la medida en que es soberana, auténtica, prolonga en élla magia obsesiva de los espectáculos, trágicos o cómicos. Se trata, al menos en la tragedia, de identificarnos con cualquier personaje que muere y de creernos morir mientras estamos en la vida.”

“La idea de la muerte contribuye de una cierta manera y en ciertos casos a multiplicar el placer de los sentidos. Hasta creo que el mundo (o más bien el conjunto de imágenes) de la muerte está, bajo laforma de mancha, en la raíz del erotismo. El sentimiento de pecado que en la conciencia clara se une con la idea de la muerte, se une del mismo modo con el placer. No hay, en efecto, placer humano sin una situación irregular, sin la ruptura de una prohibición, de las cuales la más simple -y a la vez la más profunda- es en la actualidad la desnudez.”
Georges Bataille: Hegel, “La muerte y elSacrificio” Barcelona Edit. Tusquets 2000

“Mientras el ser humano se mantiene en vida, es al mismo tiempo cuerpo y alma. El cuerpo, cuyo funcionamiento corresponde esencialmente a los animales superiores, nutre a los nervios (el alma del hombre) y los mantiene en acción. Si el cuerpo pierde su vitalidad, los nervios pasan a ese estado de inconciencia que llamamos muerte y que ya está en germen en eldormir. Lo cual no quiere decir que el alma se haya disuelto realmente; las impresiones recibidas permanecen mas bien fijadas en los nervios. Como en muchos animales inferiores puede decirse que el alma pasa por un proceso de hibernación, y puede ser despertada a una nueva vida(...) Entonces Dios podía aproximarse sin correr peligro a los cadáveres para extraer y, gracias al poder de los rayos,atraer sus nervios, en los cuales, lejos de estar aniquilada la conciencia de sí, estaba solamente en estado de sueño, y para despertarlos a una nueva vida celestial; la conciencia volvía en sí gracias a la acción de los rayos”
Dr. Daniel Paul Schreber “Memorias de un Neurópata” Buenos Aires Centro Editor Argentino 2010


La concepción de este artículo tiene origen en dos vertientes: por unlado, un interés particular por rituales -diría yo atávicos y, a veces, hasta excesivos- sobre los cuerpos muertos, sobre el espectáculo que brinda un cadáver y su mostración; por el otro, -y en virtud del primero- en un “experimento” realizado por mi en una de las redes sociales.
Dicho “experimento” consistió en publicar un álbum de fotografías decimonónicas con retratos de cadáveres (sobre todode niños) integrando una escena familiar en la cual el difunto era expuesto con poses, maquillaje, retoques y vestimentas dispuestas de modo tal que simulaban ya vida, ya sereno reposo.
El título del álbum tenía una trampa -digamos- maliciosa, rezaba: “¡Ojo!, sensibles no mirar.” De más está decir que esa leyenda, nada inocente, estrictamente invocante, era una llamada al ojo y a la mirada, a...
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