Analisis del cuento el perro del ciego

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 5 (1201 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 18 de junio de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
El perro del ciego

Vocabulario
Áspero: Que tiene la superficie rugosa y es desagradable al tacto
Iracundo: Propenso a la ira.
Pillín: cariñoso de pillo
Indigna: No ser merecedor de algo o de alguien
Escudilla: Vasija ancha y de forma de media esfera en la que se suelen servir la sopa y el caldo
Lazarillo: Perro que sirve de guía a un ciego
Rabo: Cola de ciertos animales, especialmentede los cuadrúpedos
Garfio: Instrumento de forma curva y acabado en punta, generalmente de hierro
Rechonchos: Se aplica a la persona o animal gruesos y de poca altura
Lecho: Cama para dormir o descansar
Ceño: Fruncimiento de la frente y cejas en señal de enojo
Oyeseis: Hacer caso de lo que se dice
Picardías: Conjunto formado por un camisón corto y unas bragas
Velocípedos: Vehículo formadopor un asiento y por dos o tres ruedas, de las cuales una es de mayor tamaño que las otras, que se mueve por medio de pedales
Bordón: Bastón con el mango adornado y más alto que una persona
Sollozos: serie de inspiraciones convulsivas seguidas de una espiración que suelen acompañar al llanto.
Comisuras: Punto de unión de los bordes de algunos órganos del cuerpo, como los labios o los párpadosBrindon: ?

Resumen del cuento
El perro del ciego no muerde, no hace daño. Es triste y humilde; amable, niños. No le procuréis nunca mal, y cuando pase por la puerta de vuestra casa dadle algo de comer. Yo sé una historia conmovedora que voy a contaros ahora.
Cuando yo era chico tuve un amiguito muy cruel. No le quería bien ninguno de los compañeros porque con todos era áspero y malo. A losmenores les pellizcaba y daba golpes; con los grandes se las entendía a pedradas.
Cuando el profesor le castigaba no lloraba nunca. A veces, iracundo, se hacía sangre en los labios y se arrancaba el pelo a puños. Niño odioso.
Con los animales no era menos cruel que con los muchachos Paco -así se llamaba aquel pillín- se burlaba de los cojos, de los tuertos, de los jorobados, de los limosneros queandaban pidiendo a veces en nombre de su negra miseria ridícula.
Por aquellos días llegaba a la puerta del colegio un pobre ciego viejo, con su alforja, su escudilla y su perro. Se le daba pan; en la cocina se le llenaba su escudilla, y nunca faltaba un hueso para el buen lazarillo de cuatro patas que tenía por nombre León.
León era manso; todos le acariciábamos; y él, al sentir la mano de unniño que le tocaba el lomo o le sobaba la cabeza, cerraba los ojos y devolvía halagos con la lengua. El ciego agradecía el amor a su guía, y en pago él contaba cuentos o cantaba canciones.
Paco llegó una tarde a hora de recreo, riendo con todas ganas. Había hecho una cosa muy divertida. Vosotros debéis saber lo que son los alacranes: unos animales feos, asquerosos, negros, que tienen una especie derabo que remata en un garfio.
Este garfio les sirve para picar. Cuando un alacrán pica, envenena la herida y uno se enferma.
Paco había encontrado un alacrán vivo; lo puso entre dos rebanadas de pan y se lo llevó al ciego para que comiese. El animal le picó en la boca al pobrecito, que estuvo casi a las puertas de la muerte. Como veis, un niño de esta naturaleza no puede ser sino un miserable.Un día no llegó el ciego a las puertas del colegio, y en el recreo no tuvimos cuentos ni canciones. Ya estábamos pensando que estuviese enfermo el viejecito, cuando, apoyado en su bordón, tropezando y cayendo, le vimos aparecer. León no venía con él. -¿Y León?
-¡Ay! mi León, mi hijo, mi compañero, mi perro, ¡ha muerto!
Y el ciego lloraba a lágrima viva, con su dolor inmenso, crudo, hondo.¿Quién le guiaría ahora? Perros había muchos, pero iguales al suyo, imposible. Podría encontrar otro; pero habría que enseñarle a servir de lazarillo, y de todas maneras no sería lo mismo. Y entre sollozos: -¡Ah! Mi León, mí querido León...
Era una crueldad, un crimen. Mejor lo hubieran muerto a é1. El era un desgraciado y se le quería hacer sufrir más. -¡Oh Dios mío! Ya veis, niños que esto era...
tracking img