Competencias

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Competencias para (con)vivir con el siglo XXI
¿Qué son las competencias? ¿Una nueva moda? ¿Una palabra mágica? Los autores analizan este concepto y el papel que desempeña la educación en el desarrollo de estas funciones, algunas disponibles de partida en la mente humana y otras que precisan de un profundo cambio cognitivo para ser adquiridas.

Al tiempo que presentan de qué aspectos tratará elMonográfico, identifican cuatro macrocompetencias relacionadas respectivamente con el escenario educativo, el profesional, el comunitario y el personal. Si la educación tiene sentido es porque encierra unas metas, es decir, porque no queremos que los alumnos sean como son, porque creemos que si incorporan otras competencias serán mejores compañeros, alumnos y ciudadanos, y porque más allá detodas las incertidumbres y relativismos de la sociedad postmoderna, si educamos es porque creemos que hay conocimientos, valores y, en suma, unas competencias más deseables que otras, y por tanto queremos que nuestro alumnado sea más competente y más capaz, un peaje probablemente necesario para conseguir que sean también más felices”.

Con el párrafo anterior finalizábamos el Tema del Mes que, enenero de 2001, nos había encargado Cua dernos de Pedagogía sobre cuáles eran las competencias necesarias para sobrevivir en el siglo XXI (Monereo y Pozo, 2001). Ahora, cuando parece que estamos sobreviviendo, un tanto perplejos y asustados, a los primeros embates del nuevo siglo (que no han sido pocos: internacionalización del terrorismo, guerra de Irak, chapapote en Galicia, pero también una nuevareforma y otra contrarreforma educativa, o viceversa, la blogosfera, las wikimentes, etc.), quizá sea un buen momento para revisar esas competencias y hablar sobre las que empezamos a necesitar para vivir o, mejor aún, convivir con tirios (léase humanos) y troyanos (léase tecnologías) en el siglo de las luces (y las sombras) digitales (Monereo, 2005).

¿Vino viejo en odres nuevos?
En losúltimos años el término “competencia” se ha abierto camino con una facilidad pasmosa entre taxonomías, programaciones, currículos y evaluaciones (nacionales e internacionales). Los sistemas de evaluación de la calidad educativa, como las pruebas de evaluación de las competencias básicas en nuestro país –Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (Jesús Rul y Teresa Cambra realizan un análisiscomparativo entre comunidades autónomas en este Monográfico)– o el proyecto PISA (http://www.pisa.oecd.org) a nivel internacional –también en este ejemplar, Dominique Simone Rychen analiza el fenómeno desde dentro y Neus Sanmartí desde fuera–, inciden cada vez más en evaluar no sólo conocimientos y destrezas. A su vez, el nuevo Espacio Europeo de Educación Superior, la graciosamente llamada “enseñanza ala boloñesa” que nos espera al doblar la esquina (2010), está dirigido a formar en competencias y no sólo a transmitir contenidos o saberes especializados. Las competencias se han convertido, parece, en el santo grial de la educación. Pero ¿qué son realmente las competencias? ¿Una nueva moda, como piensan algunos, para vender ideas viejas en odres nuevos? ¿Una palabra mágica que nos redimirá detodos los males que aquejan a nuestro sistema educativo (la desmotivación, la ignorancia, y todos los “ings”: el bullying, el flaming –conductas de insulto o de incitación a la pelea en Internet–, etc.) ¿Una for ma de identificar lo que realmente es bá sico o esencial en un currículo saturado? (César Coll, en el siguiente artículo, refle xiona sobre este controvertido aspecto).
Si hace cinco añosnos ocupamos de cómo fomentar las competencias en la educación y ahora volvemos sobre nuestros pasos es porque estamos convencidos de que el concepto de competencia puede ayudarnos a definir mejor las metas y los propósitos de la acción educativa que otros conceptos afines (habilidades, aptitudes, estrategias, etc.), con los que sin duda está emparentado e incluso cohabita. El propio éxito del...
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