Del amor y otros demonios

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DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS

Un perro cenizo con un lucero en la frente mordió a Sierva María de Todos los Ángeles, hija única del marqués de Casalduero, que había ido con una sirvienta a comprar cascabeles para la fiesta de sus doce años. La herida apenas se alcanzaba a notar en el tobillo izquierdo así que la criada no se alarmó, ella misma le hizo a la niña una cura y le lavó la mancha desangre.
Bernarda Cabrera, madre de Sierva María y esposa sin títulos del marqués de Casalduero era una mestiza brava, seductora, rapaz, parrandera y consumía mucha miel fermentada y tabletas de tabaco. Sierva María andaba siempre con los esclavos. Sierva María tenía el cuerpo escuálido, era tímida, de piel lívida, de ojos azul taciturno y cabello cobrizo, por su forma de ser la hacían parecerinvisible. Las esclavas le informaron a Bernarda sobre la mordida del perro dos días después. Ella fue a revisar a su hija y vio la marca cicatrizada en el tobillo y no se preocupó más por el asunto, la herida estaba seca y tampoco se lo comentó a su marido. Sagunta, una india visitó al marqués, para informarle que a su hija la había mordido el perro con rabia, pero el marqués, la despidió sin prestarleatención, Bernarda le confirmó el hecho después. Preocupado el marqués fue al hospital del Amor de Dios, vio a el doctor Abrenuncio, lo cuestionó sobre la rabia y este recomendó que debían matar al enfermo como buenos cristianos para detener su sufrimiento, pues ya no había cura, pero aclaró que algunos podían no contraer la rabia pese a la mordida.
Sierva María se resistió cuando su padre lallevó en brazos al dormitorio y les aclaró a los esclavos que ella viviría en la casa y no con ellos. La niña no le contestaba ni miraba a su padre. El marqués le encargó a Caridad del Cobre el cuidado de la niña, le pidió que le diera informes del comportamiento de su hija. El marqués fue a casa del doctor Abrenuncio para pedirle que examinara a su hija. Durante el examen médico, la niña mintióconstantemente y parecía estar muy sana, podía estar libre de rabia. Cuando Sierva María de los Ángeles nació, Dominga de Adviento juró, si sobrevivía el difícil parto, que no le cortaría el cabello hasta su noche de bodas. Bernarda despreció a su hija desde el principio y Dominga la educó conforme a su religión.
A mediados de marzo parecía que los males de rabia habían sido conjurados. El marquésle dio a su hija el tratamiento de felicidad que le recomendó el doctor. Padre e hija daban largos paseos para ver atardeceres y el mar. El doctor Abrenuncio los visitaba cada semana y un día escuchó a Bernarda quejarse fuertemente por el deterioro de su hígado el doctor afirmó que para septiembre moriría. Un día Caridad del Cobre despertó al marqués de su siesta para informarle que la niña teníafiebre. Abrenuncio fue a examinarla y sugirió esperar para ver cómo se desarrollaba la fiebre. El marqués no quiso delegar su confianza a Dios sino a todo aquel que le diera esperanzas, así que sometió a la niña a múltiples tratamientos de muchos doctores. Había pasado por todo, vértigos, convulsiones, espasmos, delirios, solturas de vientre y de vejiga y se revolcaba por los suelos aullando dedolor y de furia. El obispo de la diócesis, Don Tonibio de Cáceres y Virtudes, preocupado y alarmado por la situación de Sierva María, hizo llamar al marqués porque pensaba que su hija podía estar poseída por demonios y era necesario encomendarla a Dios, pues su cuerpo podía no tener cura, pero su alma sí. El obispo y el padre Cayetano Delaura aseguraban que Abrenuncio era un hereje que maldijo ala niña y le recomendaron al marqués llevar a su hija al Convento de Santa Clara para exorcizarla. Al final de todo el Convento, en la última celda encerraron a Sierva María a los 93 días de ser mordida por el perro y sin ningún síntoma de rabia.
Desde entonces no ocurrió nada que no fuera atribuido al maleficio de Sierva María. Varias noches declararon para las actas que la niña volaba con unas...
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