El consejero abandonado

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  • Publicado : 11 de noviembre de 2010
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EL CONSEJERO ABANDONADO

Un día cualquiera, de esos en los que no tengo ninguna tarea para hacer ni lugar al que deba ir, y estando siempre a punto de hacer algo, sea cual sea ese “algo”, a loscinco minutos suena mi celular o llaman a mi puerta, y yo más por educación y costumbre, que por ganas, atiendo los llamados.
“¿Quién será?” pregunta mi mente sarcásticamente, como si la respuesta fueradesconocida. Al atender, ahí está “la víctima del día”, esa típica persona, amiga de uno, que viene a plantear un problema que, para esta, parece no tener solución. Y es aquí donde uno se pregunta“¿Tan grave es el problema?”, claro que ese tipo de planteos es mejor dejárselos para uno mismo, ya que al pronunciar esas cinco palabras, de todas las reconocidas por la Real Academia de la LenguaEspañola, en ese exacto orden –nunca he probado hacerlo en otro-, uno corre el riesgo de que le arrojen lo primero que tengan a mano por la cabeza ,por no decir que viene seguido del clásico “Obvio que esgrave, ¿cómo preguntas algo así?”.
Sin embargo uno cede y pregunta qué pasó… allí mismo, agárrate como, o de lo que puedas, porque la avalancha de situaciones tipo, problemas de amistad, de identidad,de familia, amores y desamores, relaciones platónicas, abstractas, surrealistas, “comunes”, múltiples, y tan muertas, que más que un consejero necesitan de un forense para analizarlas –creo tambiénque está demás decir que no todo tiene solución cuando se trata con “locos por consecuencia de…”-, y todos aquellos planteamientos de los cuales nuestro querido Sigmund Freud se haría un festínpsicoanalítico.
Pero a todo esto, es a lo que nos enfrentamos aquellos que llevamos, a cuestas, la carátula de “psicólogos sin título”, “pañuelos superabsorbentes”, “bases de piedra”, y todas aquellasterminologías que nos colocan, recalcan, catalogan e incluso recriminan, sin nosotros haber pedido que nos llamasen así, siendo la peor de todas estas el “que suerte que a vos no te pasó” ¿Pero por...
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