El jarron azul

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El jarron azul — Document Transcript
1. EL JARRÓN AZUL Peter B. Kyne Hace 50 años Meter B. Kyne escribió la obra de un luchadorque no se da por vencido, una historia que enseña cómo llegar a seruno. Este libro ha servido de inspiración para millones de personas. Setrata de un hombre de inquebrantable determinación para llevar a cabocon éxito una tarea, no importando cuán grandes sean lasdificultades,un hombre que nunca deja las cosas a medio hacer, que nunca se dapor vencido y a quien nadie puede disuadirlo de su objetivo. “Lo haré” son las palabras que se convierten en su lema deguía, en un reto constante para vivir conforme a altos principios, en unfuente inagotable de renovado valor. El señor Alden P. Ricks, mejor conocido como Cappy Ricks,fue el fundador y el espíritu dirigente deuna importante empresamaderera y de vapores. En teoría ya se había retirado de la direcciónactiva del negocio, pero en realidad continuaba siendo su principalguía y consejero, rehusándose –como el mismo expresó- aabandonar su actividad mental no obstante haber suspendido suactividad física. Los ayudantes y administrativos activos de Cappy eran: elseñor Skinner, encargado del negocio de maderas yMatt Peasley, quedirigía el de vapores. Ambos eran hombres competentes en quienesCappy tenía plena confianza, aunque a veces le entraban dudas de subuen criterio, especialmente en lo referente a la habilidad de esosseñores para juzgar la capacidad de otros. El problema que estos tres personajes confrontaban, segúnprincipia la historia, era la situación que existía en su oficina deShangai. Elempleado que habían enviado a hacerse cargo de ellaestaba dando mal resultado, aunque esto no sorprendía a Cappy,porque en su opinión carecía de ciertas cualidades que él considerabaesenciales. - Skinner, ¿tienes un candidato para el puesto? Preguntó Cappy. - Siento decirte que no, señor Ricks, todos los empleados que tengo bajo mis ordenes son jóvenes….. demasiado jóvenes para asumir esaresponsabilidad.
2. - ¿Qué quieres decir con “demasiado jóvenes”? replicó Cappy. - Bueno el único a quien yo consideraría competente paraocupar el cargo sería Andrews, y el apenas tiene unos treinta años. - Treinta años, ¿eh?, pues si no mal recuerdo yo te empecé apagar por un sueldo de diez mil dólares al año y a confiarte laresponsabilidad de dos millones cuando apenas tenías veintiocho. - Es cierto, peroAndrews….. bueno, no hemos puesto a pruebatodavía su capacidad. - ¡Skinner! Interrumpió Cappy con voz resonante. No alcanzo acomprender por qué todavía no te he mandado al diablo. ¿Dices quetodavía no hemos puesto a prueba la capacidad de Andrews? ¿Porqué tenemos aquí gente que no sabemos lo que puede hacer?.....¡Contéstame! El mundo de hoy es el mundo de la juventud, y méteteeso en la cabeza, ydirigiéndose al otro administrador continuó: - Matt,¿Qué te parece Andrews para el puesto de Shangai? - Lo creo capaz. - ¿Por qué? - Porque lleva bastante tiempo con nosotros para haberadquirido la experiencia necesaria. - ¿Crees, Matt, que también tenga el valor necesario paraasumir la responsabilidad?..... Eso es más importante todavía que laexperiencia que Skinner y tú consideran como la másesencial. - De eso nada puedo decirle a usted, pero me parece que tieneenergía e iniciativa, y personalmente es agradable. - Bueno antes de mandarlo tenernos que convencernos de quetiene energía e iniciativa….. que tendrá esas cualidades cuando debatomar una decisión inmediata, seis mil millas distante de sus jefes a
3. quienes pudiera consultar y proceder acertadamente de acuerdo consu criterio. Esoes lo más importante Skinner. - Tiene usted razón señor Ricks, y creo que es usted quiendebe hacer la prueba. - Convencido, Skinner. El próximo representante quemandemos a Shangai tendrá que ser un luchador que no se de porvencido. Y hemos mandado a tres que resultaron un fracaso y deesos no queremos más. Sin decir otra palabra, Cappy se echó de espaldas en su sillóngiratorio y cerró los ojos. -...
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