Guerra de las alpujarras

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SEPTIEMBRE 2010

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Historias de Adra

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El mayor desfile militar de la Guerra de Las Alpujarras, previo a la Batalla de Lepanto, tuvo lugar en la Puerta del Mar
PACO BENÍTEZ

La entrada principal de la fortaleza de Adra, o Puerta del Mar, que formaba parte del recinto amurallado, en el que por algunas zonas se aprovechaba el acantilado rocoso para ganar altura, se encontrabacon su arco de medio punto mirando hacia el Sur. La muralla, que iba descendiendo desde el cubo o torre de la vela, hasta alcanzar una zona arenosa, tenía un dique en esta parte, para evitar las arremetidas del mar en los días de temporal, y un puente levadizo entre éste y la puerta de la fortaleza, con un foso cubierto de agua marina. Tenía otra puerta, la de Tierra, y un postiguillo junto altorreón del cementerio. En el interior del arco, que daba acceso a la principal calle de la Villa, la de los Mesones, se había construido una hornacina, donde los mareantes habían colocado una imagen de la Virgen. A unos cincuenta metros de la citada puerta y en la misma muralla, la Torre del Homenaje, superaba en altura a todas las demás, a pesar de tener los cimientos a nivel del mar. En el restodel perímetro era la propia roca la que elevaba al conjunto de la fortaleza. Desde allí, presenció el marqués de los Vélez, la mayor parada militar de las tropas cristianas de toda la guerra de Las Alpujarras,llegados unos por tierra y la mayoría por mar, con una formación de más de catorce mil soldados,y allí se manifestó una prueba de las rencillas entre los nobles castellanos y, en especialentre el de los Vélez y el marqués de la Fabara. Entre los soldados que desfilaron en Adra estuvo Miguel de Cervantes, si se tiene en cuenta su propia hoja de servicios al Rey. Luis de Mármol escribe sobre el acontecimiento de Adra en estos términos: “Así que se supo en Granada la derrota del valeroso capitán Céspedes, -a quien las tropas de Aben Humeya desbarataron- y lo mal que don Antonio de Lunase había portado no asistiéndole ni favoreciéndole, por lo cual

se despojó a Luna de su grado, y también del descalabro de los cristianos que estaban en el puerto de la Ragua, el señor don Juan de Austria, muy pesaroso de los dos quebrantos, mandó a don Rodrigo de Benavides, caballero muy principal, que saliese de Granada con seis mil hombres, y los llevase a Órjiva, donde don Juan de Mendozatenía bajo sus órdenes el campamento cristiano; pero llegando a Guadix vio que este pueblo necesitaba de custodia; por lo cual mandó que se quedaran allí mil hombres de presidio, y pasó a Órjiva con cinco banderas y el resto de la gente. El marqués de la Fabara salió también de Granada para este mismo efecto con setecientos hombres, bien armados y tiradores todos, y con más de cien caballeroshijosdalgos de Murcia y de otras partes. Llegada que fue toda esta gente a Órjiva, se dio orden al general don Juan de Mendoza para que fuese al campo del marqués de Vélez en Adra, llevando cuatro mil hombres bien armados y que, para esto, pasara á Motril, donde se embarcaría con aquellas tropas en las galeras de su Majestad. Don Juan de Mendoza, en cumplimiento de la orden, levantó el campo, yatravesando las Alpujarras por malos caminos y asperezas, llegó a Motril, donde estaban ya las galeras de Nápoles y, con ellas, el Comendador Mayor al frente de la tropa de don Pedro de Padilla, que era toda muy brava y belicosa. Embarcados en las galeras de España unos y otros soldados, fueron transportados a Adra donde estaba aguardándolos el marqués de Vélez, el cual, luego que todos saltaron entierra, puesto en parte de donde pudiera verlos bien, les pasó revista, y se holgó mucho de ver tanta infantería y tan bien armada. El marqués de la Fabara, luego que saltó en tierra, como buen soldado se presentó al marqués de Vélez delante de su gente que era muy buena, y habiéndole hecho su acatamiento, le dijo: «He venido aquí con setecientos hombres bien dispues-

sejo, el Comendador Mayor y...
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