Guerra del pacífico sur: la expedición a lima

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LA EXPEDICIÓN A LIMA Y LA DEFENSA DE LA CAPITAL PERUANA
limitaba, como cree Dellepiane, a un par de millares de hombres? ¿La sorpresa podría contrarrestar en forma definitiva los efectos del número, del armamento, de la organización militar y de la derrota ya sufrida? Más inobjetables parecen, en cambio, las censuras del historiador militar Ekdahl a los peruanos, porque ocuparon simultáneamentedos posiciones, con lo cual bifurcaron sus fuerzas (que hubiesen podido combatir mejor estando unidas) y desdeñaron el peligro de que los efectos sicológicos o materiales de una primera derrota fuesen nocivos para el caso de un segundo choque. Ekdahl cree que la lírica de Miraflores con obras de fortificación de mucho mayor envergadura debió ser el escenario de una batalla decisiva. Cisneros en sufolleto Lo que yo vi: "No oímos que Piérola aceptase semejante proposición (la de rendición). Pero lo positivo es que, si se hubiese dejado arrastrar por consejos y opiniones que pocos tenían circunspección para silenciar delante de él, se habría hecho la paz en ese día. Todos aquellos, empero, quienes por reflexión deseaban la paz, supieron después, en el momento decisivo, cobrar ánimo y energíasuficientes para obtener la victoria, si ésta hubiese dependido únicamente de ellos. Sería más de la una p.m. cuando pasaron, precedidos por el Dictador, al comedor los personajes que hemos mencionado. Apenas comenzaba el primer servicio cuando un oficial del Batallón N° 4 vino a avisar a nuestro comandante que el enemigo se acercaba, consultando, de parte de su coronel, si se debía romper elfuego. Se comunicó a Piérola lo que pasaba.- "Que no se haga un solo tiro", fue su respuesta. Poco después, sin embargo, narra el mismo testigo "el ruido atronador de una descarga llegó a nuestros oídos. A esta siguieron nuevas detonaciones, las balas silban, las bombas pasan zumbando por el aire y estallan; la madera de los edificios cruje y humea y de repente mézclase a este fragor el estrépito delos disparos de grueso calibre: el Cochrane y el Huáscar hacen temblar la tierra y arrojan sus granadas sobre Miraflores". La batalla de Miraflores había comenzado. Eran, más o menos, las 2 y 15 de la tarde.

III. NEGOCIACIONES ARMISTICIO.

PARA

UN

En las primeras horas de la mañana del 14, un mensajero chileno se presentó en las líneas peruanas con el fin de solicitar un pase para elgeneral Miguel Iglesias. Al poco tiempo, el ex Secretario de Guerra llegaba al cuartel general peruano como portador de proposiciones destinadas a entrar en arreglos de paz. Regresó Iglesias al campamento enemigo y horas después llegó un parlamentario chileno, Isidoro Errázuriz con quien Piérola no quiso tratar pues no traía credenciales en regla. Esa misma tarde hubo junta de comandantes generalescuya duración llegó hasta las siete de la noche. Un documento de la época que perteneció a Carlos Paz Soldán y hoy se guarda en la Biblioteca Nacional, comprueba el pesimismo total de esa junta. Las tropas durmieron sobre las armas y se hizo un escrupuloso servicio de avanzadas. No faltaron disparos aislados. Llegó la aurora del 15 de enero iluminada por el incendio de Barranco; a lo lejos, entrela neblina que cubría el mar, a la altura de Miraflores, veíanse cuatro o cinco buques de guerra enemigos. Al promediar la mañana, estaban en el alojamiento de Piérola el almirante inglés Stirling y el francés Petit Thouars y los ministros de esas nacionalidades St. John y de Vorges con el de El Salvador, Jorge Tezanos Pinto. Bajo sus auspicios se había acordado temprano en la mañana un armisticioverbal, fijándose el plazo hasta las doce de la noche. A propósito de la demanda chilena de rendición entonces formulada para la paz, dice Alberto Ulloa

LOS REDUCTOS DE MIRAFLORES.
La idea de la defensa pasiva, bajo la suposición de que la potencia del fuego basta para detener el ataque, había dominado, como se ha dicho, a los directores de la línea de San Juan. La segunda línea en la que...
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