Latina el performance como religión, la religión como performance

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Latina El performance como religión, la religión como performance

Carlos Monsiváis

El candidato inesperado
Enero de 1958 el Partido Comunista México, en asamblea solemne, vota por lanzar un candidato simbólico a la Presidencia de la República. “Ya es tiempo camaradas, de que se contemple el rostro humano de los comunistas, que se vea que somos como todos, aunque más comprometidos con larealidad”. Días después se propone al candidato, un ex-militar villista, el general Miguel Mendoza López, un combatiente que, no obstante su edad, sigue siéndolo, de una pieza, con los ideales revolucionarios muy en alto. El general acepta y se fija la fecha de la toma de protesta del candidato: el 6 de febrero en el Teatro Lírico, el lugar de las concentraciones de la izquierda.
11 de la mañana.Los miembros de la Juventud Comunista estamos impacientes, con esa alegría juvenil que nunca se sabe bien a bien para qué sirve. El secretario general del PCM, el camarada Dionisio Encina, presenta al general, subraya la afinidad del pensamiento villista con el marxismo leninismo (a lo mejor exagero, pero no creo porque la dialéctica, también ilumina los campos de batalla). Antes de la toma deprotesta, se le da la palabra al militar progresista:
— Compañeros, me da mucho gusto estar con ustedes, luchando por nuestra patria desvelada. Qué buena oportunidad para transmitirle una preocupación que traigo en el alma, aquí muy dentro. Hay un peligro, camaradas, que a todos debe preocuparnos, un enemigo de todos los mexicanos, al que debemos enfrentarnos con coraje y violento.
Lo que seperfilaba como acto de rutina se transfiguró, y, de pronto, todos atendemos al orador.
— Supongo que ya saben a qué me refiero, amigos míos. Hablo de esas serpientes venenosas, los comunistas, los subversivos, canallas. ¡Compañeros, a detener el comunismo, a evitar que destruya el país!”
Me negué a creer lo que oía, era demasiado. Al principio, supuse lo atribuí a un macabro sentido del humor, peropronto supe que era en serio, que el general Mendoza López era un guerrero frío, y que los camaradas que lo habían entrevistado no habían percibido sus vetas ideológicas. En el Teatro Lírico reinó un silencio magnífico, mientras el general seguía:
¡Denunciemos a los comunistas, que el pueblo sepa quiénes son, qué planean! ¡México sabe recompensarnos, compañeros!

A continuación, la toma deprotesta, aplausos mendicantes, búsqueda urgente de la salida. Luego, ya nos reímos. Me encantaría decir que la última intervención del candidato del PCM, para nada, el general Mendoza participó en varios actos de campaña y en ninguno de ellos se le permitió hablar por su cuenta.
I
Al teatro sacramental desconocido lo evoca un historiador que da clases en la UNAM
Son medievales y postmedievaleslas representaciones religiosas e incluso comerciales de la Pasión de Nuestro Señor. Entre 1920 y 1940 —y aquí te va mi sabiduría de Internet— recorre América Latina el actor Enrique Rambal y su compañía que escenifican El mártir del Gólgota inspirada en la novela del español Enrique Pérez Escrich, que le infunde dramatismo al hecho místico agregándole personajes quizás sorprendentes (el centuriónromano que se enamora de la joven hebrea, un anticipo o un desprendimiento de las distancias entre Montescos y Capuletos) y, sobre todo, un suspenso que anticipa a Hitchcock. Poco antes de la crucifixión, el centurión decide salvar a Jesús, de cuya fe se ha vuelto el primer adepto, y convence a unos soldados para que le acompañen al rescate. Según las crónicas de la época, el momento es supremo. Seoye una voz que pregunta y ordena: “¿Conseguirá el romano Longinos salvar a Nuestro Señor? ¿Qué pasará en el Gólgota? Confiemos en Dios, hermanos.” Las crónicas no lo dicen, pero nada me impide creer que el tumulto de rezos de ese instante provenía del afán de evitarle a Cristo el tormento y la muerte, ya había pasado por eso tantas veces. Pero tal vez lo negativo de aquél deseo de que se...
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