Leonardo da vinci ( parte 1)

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Leonardo Da Vinci
Un genio al desnudo
Hijo ilegítimo, pésimo alumno, desmemoriado, glotón, frívolo, ambicioso, ateo, intrigante, estafador, belicista, poco viril y falso galán, experto en venenos, traidor a la patria y quizá hasta asesino. Sí, sí: todo eso fue Leonardo Da Vinci, Además de pintor, matemático, escritor, ingeniero, inventor, anatomista, músico y chef creador de la nouvellecuisine y de todos los utensilios actualmente en uso.
En fin, lo que a continuación va a leerse es tan asombroso como inédito. Toda la información sobre el padre del Renacimiento, con luces y sombras. Un espíritu libre y rebelde, pero astuto y seductor frente a los poderosos. Un temperamento arbitrario e incluso ególatra, pero infinitamente lanzado en pos de la sabiduría. Un visionarioextremadamente adelantado a la mentalidad y a la tecnología de su época. Un ser torturado por las barbaries cometidas por el hombre. Un genio en la más franca intimidad… cinco siglos después.
Para disfrutar plenamente de si historia hace falta despojarse ya de su imagen de prócer inmaculado u vislumbrarlo al fin como un pionero al mejor estilo de Marco Polo o de Cristóbal Colón, ofreciéndoles modernostesoros a la vieja Europa medieval, espada en mano y con la capa ensangrentada. Y, por lo tanto, es también necesario entender la naturaleza de ese sórdido contexto histórico, que en principio se oponía a los cambios propuestos por Leonardo, Maquiavelo y otros prohombres de mediados del siglo XV. Veamos, pues, cómo de vivía entonces.
Sintéticamente: Guerras, rebeliones, epidemias, crímenesreligiosos y catástrofes naturales eran cosa de todos los días. No había reinado que durara cien años ni alianza táctica por interés que no se rompiera en cuestión de meses. La decadencia cortesana por sobrealimentación y despilfarro sólo se equilibraba con el hambre y la exclusión de millones de siervos. Los monarcas carecían de planes a largo plazo y a las sublevaciones públicas las sofocaban por mediode brutales asesinatos en masa. La Historia oficial había entrado en un callejón sin salida y la convivencia social era un mero presente continuo sin el más mínimo futuro a la vista. Tal parecía que la civilización occidental y cristiana declinaba de irremediable modo.
En ese agónico momento, el 15 de abril de 1452, un ya maduro notario de Vinci, poblado muy cercano a Florencia, recorríaretorcidas callejuelas y nutridas plazoletas al grito de:
-¡Soy padre, señores! ¡Soy padre, señoras!...
Se llamaba Piero a secas y un niño mensajero acababa de comunicarle el nacimiento de su primer y único hijo con Caterina, una joven y bella campesina con la que mantenía amoríos furtivos. Ese día había nacido Leonardo y, aunque Piero nunca se casaría con Caterina, ser padre en esos duros tiemposlo llenaba de sincero orgullo. Tanto, que Piero no sólo no ocultó el producto de su romance, sino que además se manifestó dispuesto a reconocerlo legalmente. Promesa que cumplió poco antes de su boda por conveniencia con la noble Albiera di Giovanni Amadori, de apenas 16 años, para ascender así a un nivel social más acomodado y rentable.
Se ignora por qué Caterina le puso Leonardo a su hijo,pero los cierto es que Piero aceptó el nombre y, más tarde, ya muy respetado por los lugareños debido a sus grandes conocimientos sobre leyes y a su enérgico desempeño en los tribunales, decidió encargarse de su crianza para que su ex amante pudiera rehacer su vida. Buena persona, Piero. Y, de hecho, Caterina se casaría con Accatabriga del Vacca, un alegre repostero de Vinci a quien Pierodescribiría como “un tipo desaliñado, grosero y comilón”.
Calificativos no carentes de precisión ni de virtudes, dado que el simpático Accatabriga colmaría al pequeño Leonardo de dulces y confituras, inculcándole el amor por el buen diente y las sutilezas de los frutos secos y la miel dentro de una simple masa de pan negro. Fue durante esas esporádicas visitas a la nueva casa de Caterina, que Piero...
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