Logica

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 6 (1335 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 4 de septiembre de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
Durante muchos días consecutivos pasaron por la ciudad restos del ejército derrotado. Más que tropas regulares, parecían hordas en dispersión. Los soldados llevaban las barbas crecidas y sucias, los uniformes hechos jirones, y llegaban con apariencia de cansancio, sin bandera, sin disciplina.
 Entre los soldados hay hombres de todas las especies: jóvenes dispuestos a acometer o a huir, veteranosaguerridos... Vienen de la guerra. Hay temor en la ciudad. La misma Guardia Nacional ha desaparecido. Francia está derrotada por los alemanes. La zozobra, la incertidumbre, hicieron al fin desear que llegase, de una vez, el invasor.
A la ciudad de Ruán (en el norte de Francia) ya han entrado los prusianos (reino de Alemania). Acercábanse a cada puerta un grupo de alemanes y se alojaban en todaslas casas. Después del triunfo, la ocupación. Veíanse obligados los vencidos a mostrarse atentos con los vencedores. Un grupo de burgueses consigue un salvoconducto para marcharse a El Havre, ciudad al oeste de Ruán, a las orillas del canal de la Mancha. Eran ellos: los esposos Loiseau, almacenistas de vino; el señor Carré-Lamedon y su esposa, de la industria de algodón; y el conde y la condesaHubert de Breville. Iban también en el carro dos monjas y un  hombre y una mujer. El hombre se llamaba Cornudet, un fiero democrático, revolucionario, terror de las gentes respetables. Cornudet esperaba con impaciencia el triunfo de la República. La mujer que iba a su lado era una de las que se llaman galantes, famosas por su abultamiento prematuro, que le valió el sobrenombre de Bola de Sebo, demenos que mediana estatura, mantecosa, con las manos abotagadas y los dedos estrangulados en las falanges (como rosarios de salchichas gordas y enanas), con una piel suave y lustrosa, con un pecho enorme, rebosante, de tal modo complacía su frescura que muchos la deseaban porque les parecía su carne apetitosa. Su rostro era como una manzanita colorada, como un capullo de amapola en el momento dereventar; eran sus ojos negros, magníficos, velados por grandes pestañas, y su boca provocativa, pequeña, húmeda, palpitante de besos, con unos dientecitos apretados, resplandecientes de blancura. Las tres damas comenzaron a murmurar al percatarse de la presencia de Bola de Sebo, de la presencia de aquella prostituta. 
El viaje se alargaba debido al mal tiempo, que les impedía a las bestias avanzarcon regularidad. Entonces comenzó el hambre a agitarse en los estómagos de los viajantes.
Nadie llevaba alimento. La verdad es que me siento desmayado, dijo el conde. Pero Bola de Sebo sí llevaba comida, y se dispuso a sacarla. Tomó primero un plato de fina loza; luego, un vasito de plata, y después, una fiambrera donde había dos pollos asados, ya en trozos, y cubiertos de gelatina; aún dejó enla cesta otros manjares y golosinas, todo ello apetitoso y envuelto cuidadosamente: pasteles, queso, frutas, las provisiones dispuestas para un viaje de tres días, con objeto de no comer en las posadas. Cuatro botellas asomaban el cuello entre los paquetes.
El perfume de las viandas comenzó a impacientar y a producir saliva en los viajeros. Rayó en ferocidad el desprecio que a las viajerasinspiraba la moza.  Loiseau se atrevió a hablar.
▬ La señora fue más precavida que nosotros. Hay gentes que no descuidan jamás ningún detalle.
▬ ¿Usted gusta? ¿Le apetece algo, caballero? Es penoso pasar todo un día sin comer.
▬ Francamente, acepto; el hambre obliga mucho... En momentos difíciles como el presente, consuela encontrar almas generosas.
Después empezaron a comer las monjitas ytambién Cornudet, que no se mostró esquivo a las insinuaciones de la moza. Continuó la esposa de Loiseau. Los cuatro restantes se aguantaron las ganas, pero no sería por mucho tiempo. La esposa de Carré-Lamedon se desmaya de hambre, y logra restablecerse con el vino de Bola de Sebo. Sería el conde y su esposa quienes seguirían en comer.  Después, todos se enfrascarían en una amena conversación....
tracking img