Los intelectuales en la edad media

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LE GOFF, J.: Los intelectuales en la Edad Media.

1. Introducción.

El término intelectual es el elegido con toda conciencia para designar a estos individuos de la sociedad, entendido el término como “aquél que tiene por oficio pensar y enseñar su pensamiento”, esto es, que vive de ello. Este prototipo sociológico, que no abarca todos los hombres de la cultura medieval sino a estostrabajadores, surge en las Escuelas Urbanas del XII y florece en las universidades del XIII.

Se diferencia, por tanto, de la figura del Filósofo, así denominado en la Edad Antigua, y del Humanista, hombre que surge en el Renacimiento. No existe, por tanto, el vacío en la época: Le Goff intenta derrumbar esa falsa idea de edad oscura, de incultura endémica, de mito.

2. SIGLO XII: Nacimiento de losintelectuales.

El intelectual nace como elemento coetáneo a la ciudad, como consecuencia de una gran agregación de personas en régimen de división del trabajo. Así, la revolución económico-comercial desarrolla la agregación en ciudades, que, a su vez, genera la revolución cultural del siglo.

Ponemos el comienzo del fenómeno en este punto temporal, pero, ¿existió un renacimiento carolingio? Elautor dice que sí, pero a la vez dice que no, puesto que hubo intento pero sometido a muchas limitaciones, dado el limitado acceso a la cultura (sólo para una elite pequeña y cerrada), destinada a aportar administradores al mundo carolingio. El libro es un instrumento que refleja el lujo, es considerado como un tesoro, no como un instrumento de aprendizaje, rellenos con esmero, lujo y ornamentación,con pura finalidad estética.

Dado esto, ¿se avanza? Sí, pero no se puede hablar de renacimiento por lo cerrado del mismo. No obstante, estos leves repuntes serán aprovechados luego en el XII.

Los hombres del siglo XII experimentaron un vivo sentimiento de innovación, lo que se observa en la denominación que se impusieron: Modernos, en contraste con lo antiguo, pero siempre nutridos de ello.Intelectuales como Pedro de Blois, Bernardo de Chartres o Juan de Salisbury (que decía que hay que ilustrarse día a día de Virgilio, Lucano en tanto perfecto manual de intelectual) ponen en marcha la máquina de la historia en tanto Veritas, filia temporis.

Parece claro el papel contribuyente del mundo clásico, por un lado, y del mundo árabe, por otro: Los textos llegan a ese Occidente medievaldesde Bagdad, Córdoba o Bizancio a través de Italia y de España. Gracias a las traducciones latinas ello es posible, como el equipo del Abad de Cluny, al que tal eclesiástico encargó la traducción de textos islámicos para poder, así, vencerlo teológicamente tras conocerlo y analizarlo.

Los traductores se interesan por los textos clásicos que el Islam conserva. Así se llenan las lagunas quetenían la ciencia y la filosofía en Occidente, gracias a Euclides, Ptolomeo, Hipócrates, Aristóteles y otros redescubrimientos, a la vez que otros intelectuales y sabios árabes como Averroes o Avicena.

Francia, donde se va concentrando todo este bagaje, se erige en brillante centro de la nueva Europa, en tanto lugar principal de residencia y aprendizaje del intelectual, junto con Chartres. Escriticada (por Daniel de Morley, por ejemplo) y alabada por igual(por Felipe de Harvengt), considerada como el faro que guía, la fuente de donde mana el conocimiento para algunos y como un lugar perjuro y diabólico, lleno de actividades licenciosas. En definitiva, Babilonia para unos y Jerusalén para otros.

Mientras esto ocurre en la ciudad, los centros de cultura rurales, los monasterios, se vantornando hacia un misticismo orientalizante.

Dentro de esta clasificación sociológica, surgen los goliardos, caracterizados por un histórico anonimato. Son vagabundos, producto de la movilidad social del siglo. Son estudiantes pobres, nómadas, rebeldes, sin beneficios, viviendo al día. Dedican su afán intelectual, su creación, a una tríada compuesta por vino, amor y juego, en gran contraste...
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