Mestro ciruela

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 83 (20585 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 9 de febrero de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
EL MAESTRO CIRUELA







Fernando Almena



















EDILUX
[pic]

PRINCIPIO DE SEPTIEMBRE

El verano preparaba sus maletas dispuesto a emprender un largo viaje por el tiempo —o corto, según se mire— para nacer de nuevo, en un ciclo sin fin, al cabo de nueve meses. Como cada hijo de vecino, ¡faltaría más!

La gente del barrio, por elcontrario, deshacía su equipaje después de unas siempre breves vacaciones.

—Es que tendría que haber un mes de trabajo y once de vacaciones —sentenciaba don Simeón en plan de filósofo.

Don Simeón era dueño de un hotel en la costa, y en época de vacaciones se forraba de dinero. Vamos, que se ponía las botas.

Pero dejemos en paz a don Simeón, que nada se le ha perdido en esta historia.La escuela se apercibía también para el inicio del nuevo curso. La señora Tomasa era la encargada de organizar el zafarrancho de limpieza, de ventilar las aulas, de quitar el polvo a los pupitres y de arrancar las veintitrés telarañas de todos los veranos.

—Esta vez han sido veinticuatro.

—Habrá que controlarlas el año próximo —contestó el director, que era un maniático de loscontroles.

—Nada de eso, habrá que tomar medidas —respondió la señora Tomasa con gesto malhumorado.

—Tampoco vamos a discutir por una telaraña más o menos.

—Claro que sí. En un colegio han de dar ejemplo de disciplina hasta los arácnidos —insistió la encargada de la limpieza, que de Zoología sabía un rato.
El director era joven, como el resto del profesorado de aquel centro. A pesarde su juventud, ya se había ganado, sin mayores méritos ni oposiciones, una hermosa barriga y una ejemplar calva, que era todo un monumento al melón amarillo. Claro qué la falta de pelo en el tejado la compensaba con una negra, enmarañada y larguísima barba. Vestía siempre unos vaqueros descoloridos y una camisa de cuadros chillones; algo así como el presidente Reagan en sus mejores tiempos, perosin sombrero tejano.

Los maestros se habían incorporado a sus puestos con el fin de disponer todo para el comienzo de las clases. Habían llegado todos salvo uno; precisamente el único nuevo, que había logrado plaza en el colegio de la capital gracias a su alta puntuación por los muchos años que llevaba ejerciendo por los pueblos.

Don Onofre, el director, que se encontraba enfurecidoporque consideraba su ausencia una falta de responsabilidad y de disciplina, paseaba nervioso delante de los maestros como un capitán de barco frente a una tripulación díscola.
—Esto no se puede tolerar. El que sea un señor mayor no lo autoriza a incorporarse cuando le dé la gana. Vosotros sabéis que me gusta reuniros antes del comienzo del curso para marcaros las directrices que debemos seguirdurante el mismo. Os hablaré a pesar de su ausencia. En fin, ante todo quiero comentaros que este año, por extraño que parezca, el ministerio no ha cambiado los planes de estudio. Algo marcha mal. No obstante, bla, bla, bla...

Les metió un rollo que los dejó groguis. Incluso uno de los maestros se quedó dormido en un rincón. Don Onofre le preguntó:

— ¿Te has enterado, Manolo?

—¡Cómo no me voy a enterar, si llevo cinco años oyéndote el mismo discurso!

Llegó, al fin, el día de inauguración del curso escolar, y el nuevo maestro seguía sin aparecer.

Don Onofre se vistió el traje oscuro de las bodas, que sólo se vestía en las grandes solemnidades, y se adornó con una pajarita roja, que se ataba a la barba, ya que en el cuello no había manera de verla debajo de tantopelo, y se ocupó en dar la bienvenida a los alumnos y en saludar a los padres. Sonreía a todos, pero no con la alegría de siempre. Y es que estaba de mal humor por culpa de la tardanza del nuevo maestro. No conseguía apartarlo de su mente. "Se la va a cargar. Vaya si se la carga", se repetía.

Los padres, poco a poco, fueron abandonando el colegio. Don Onofre decía adiós con la mano a los...
tracking img