Mis putas tristes

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  • Publicado : 7 de diciembre de 2009
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La vejez es ingrata y traicionera. Deja a los humanos en medio de la incertidumbre de lo que puede ser su último día, su último respiro. Ese momento en que se van de éste mundo y se dan cuenta quenunca tuvieron tiempo de hacer lo que más deseaban o de cumplir esa tentación de los segundos que se terminan. García Márquez es capaz de llevarnos por ese camino de incertidumbre en “Memoria de misputas tristes”. Siguiendo con su línea literaria de realismo mágico, juega a presentarnos a un olvidado por si mismo, alguien a quien la vida le ha pasado de tal manera por encima que sabe con certezaque los noventa no van a llegar y necesita desahogar los temores, los fetiches acumulados durante tanto tiempo en una sociedad remilgada y justiciera. Y no parece que exista nada mejor que jugar con lavida y negociar con la muerte unos minutos para el placer. Salvador Dalí dijo que “Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta”.{text:bookmark-start} {text:bookmark-end} En la historia del “Gabo” hay una clara referencia a no dejar las cosas enterradas por los remilgos. Y es ese amor el que permite que se reencuentre nuestro personaje.Ese misterio de inventar el nombre y decirle como la princesa de sus canciones infantiles, aferrandose a los momentos de su felicidad pausada y fugaz, a pesar de ser una prostituta. El amor se puedeencontrar de diversas maneras y sin que importe la diferencia de edad, el onirismo con el que se maneja la psicología del personaje, no existe nada más real que las palabras dichas en medio del sueño,los juegos de Delgadita con el lapiz labial sobre el espejo de un baño que nunca compartieron, a pesar de compartir la cama en medio de un ambiente de protección y ternura.
Las relaciones de éstepersonaje no han sido fáciles. Todo ha sido un juego de escribir las memorias de las mujeres pagadas en busca de ése virilismo estúpido que tenemos los hombres. Y rellenar cuadernos con estos amores...
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