Neutralidad activa y laicidad positiva

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NEUTRALIDAD ACTIVA Y LAICIDAD POSITIVA
Por

RAFAEL NAVARRO-VALLS
Catedrático de Derecho Eclesiástico
Universidad Complutense de Madrid

Revista General de Derecho Canónico y Derecho Eclesiástico del Estado 18 (2008)

SUMARIO: 1. Introducción. 2. Planteamiento metodológico. 3. Lo que el Tribunal Constitucional debe o no debe hacer. 4. “Una buena teoría inicial … ”5. Acerca de losrestringidos efectos de las sentencias de amparo. 6. Los concordatos en la jerarquía de fuentes. 7. Estado teocrático y Estado ideocrático. 8. Las “bendiciones” del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. 9. Acerca de la “Laicidad positiva “. 10. Una perspectiva de futuro. 11. El principio de cooperación como estímulo positivo. 12. Otras observaciones.

1. Introducción

El planteamiento de este debateme recuerda los ejercicios tercero y cuarto de las oposiciones que, en su momento, hube de realizar para obtener plaza en el Cuerpo de Catedráticos de Universidad. Tenían dichas oposiciones por entonces seis ejercicios, de los cuales los que acabo de mencionar eran de contenido aparentemente similar. En ambos ejercicios se trataba de desarrollar ante el Tribunal correspondiente una lección delPrograma de la disciplina – previamente presentado por el aspirante- y los dos solían tener la misma duración (una hora, aproximadamente). Pero la apariencia de similitud era engañosa. En realidad, había un abismo entre ambas pruebas. En el tercer ejercicio el tema lo elegía el candidato y, por tanto, había tenido todo el tiempo del mundo para perfilar su contenido y metodología en los meses - y aúnaños- que precedían a la oposición. De ahí que fuera llamado “lección magistral”, precisamente por el obligado rigor y brillantez que debía revestir. En cambio en el cuarto ejercicio el tema lo elegía el Tribunal y el tiempo del que disponía el candidato era limitado: cuatro horas, a lo sumo, que rápidamente transcurrían en un cruel “encierro”. De ahí su popular calificativo de “encerrona”.
En estedebate el profesor Ruiz Miguel ha desarrollado un excelente tercer ejercicio y a mí me toca el apurado trance de desarrollar, como contestación, una especie de cuarto ejercicio, dado el tiempo limitado del que he dispuesto para prepararlo. Haré lo que pueda.
Ante todo diré que las apreciaciones del conferenciante que acabamos de escuchar resultan difícilmente rebatibles desde una perspectivaeminentemente técnica, pues se mueven en lo que los americanos llaman “blue sky law”, es decir, apreciaciones de deber ser y de legítimas aspiraciones ideológicas. Desde ese punto de vista es un texto coherente (concluye desde unos presupuestos que paladinamente proclama), riguroso y brillante. No obstante, como la misión que esta Fundación me ha encomendado como “contraponente” es la de hacer unacrítica lo más honesta posible, en esta contestación habré de ejercerla con el respeto que merece un investigador prestigioso, con el mayor afecto a un colega apreciado y la delicadeza que los usos universitarios exigen.

2. Planteamiento metodológico

Cuando en Navidades recibí el texto del profesor Ruiz Miguel, la primera impresión que tuve es que en él legítimamente procedía como dicenproceden los jueces anglosajones al dictar sentencia: después de estudiar el asunto tienen un “hunch” (corazonada) y luego buscan los textos o precedentes más adecuados para revestir de ropaje jurídico su “a priori” emocional. La corazonada o, más bien, la convicción del profesor Ruiz Miguel es que el modelo ideal de relaciones Estado-Iglesias es el de “una laicidad neta y rotunda del Estado, entendidacomo la más estricta neutralidad posible de los poderes públicos ante toda convicción religiosa, incluidas las creencias no religiosas“ (p. 3)
A la vez, en sus observaciones previas fija unas reglas del juego que entiende las mejores, con lo cual – todo sea dicho- deja al equipo contrario en posición difícil, ya que cualquier crítica sobre si su discurso es o no lógico y racional, debe partir,...
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