No necesariamente un ala

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No necesariamente un ala

toria natural en Oxford o Cambridge. Se hizo abogado, pero a pesar de ello consiguió hacerse con una distinguida carrera como anatomista. Adoptó la evolución y se ganó el firme apoyo del poderoso T. H. Huxley, pero sus peculiares opiniones antidarwinistas, que
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expresaba con firmeza, le llevaron a ser rechazado por la clasebio-

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esde Flesh Gordon a Alex in Wonderland* los títulos que son parodia han sido expediente usual de los sainetes. Podemos

no prever una similitud táctica entre el pandemónium de las críti..! cas cinematográficas de la revista Mad y los títulos de grandes obras científicas, pero dos importantes críticas a Darwin en el siglo; XIX parodiaban en sus encabezamientos sus frases más famosas.:En 1887, E. D. Cope, el paleontólogo norteamericano mejor co-i~ nacido por sus disputas fósiles con o. C. Marsh (véase el ensayo 5),~ pero que por derecho propio era un célebre teórico evolutivo, pU~ii blicó The Origin of the Fittest, un remedo de la frase de Herberd Spencer, que Darwin tomó prestada como el epigrama de la selec-'~ ción natural: la supervivencia de los más aptos. (La selecciónnatu-] ral, argumentaba Cope, sólo puede conservar rasgos favorables que~ deben surgir de alguna otra manera, que Darwin desconocía. La;! cuestión fundamental de la evolución no puede ser la superviven- ,~ cia diferencial de los rasgos adapta tivos, sino su origen inexplicado;i! de ahí la parodia del título.) St. George Mivart (1817-1900), un magnífico zoólogo inglés, intentó reconciliar susheterodoxas opiniones sobre religión y biología pero terminó su vida trágicamente, rechazado por ambos campos. A los diecisiete años abandonó su educación anglicana, se hizo católico romano y, en consecuencia (en una época menos tolerante de la religión del Estado), perdió su oportunidad para enseñar his* Por analogía con Flash Gordon, héroe del comic, y Alice in Wonderland (Alicia en el país de lasmaravillas);flash es relámpago y flesh carne; el lector habrá adivinado que se trata de los títulos de sendos filmes X. (N del t.)

lógica de Gran Bretaña. Intentó unir su biología con su religión en una serie de libros y ensayos, y terminó excomulgado por su preocupación seis semanas antes de morir. Cope y Mivart compartían la misma crítica principal hacia Darwin: la selección natural puede explicarla conservación y el aumento ,.,de rasgos favorecidos, pero no su origen. Mivart, sin embargo', apuntaba a un blanco más alto que el epigrama de Darwin. Disparó al1JlisIDOtítulo, y llamó a su principal libro (1871) On the Genesis of Species. (Darwin, naturalmente, había titulado a su clásico On the Origin of Species.) Puede que la vida de Mivart terminara con tristeza y rechazo treinta añosdespués, pero su Génesis de las especies tuvo gran impacto en su época. El mismo Darwin le dedicó grandes elogios, , aunque de mala gana, y se tomó a Mivart mucho más ep serio que a cualquier otro crítico, añadiendo incluso un capítulo a las edicio. nes posteriores de El origen de las especies, ante todo para contrarrestar el ataque de Mivart. Mivart reunió, e ilustró «con arte y fuerza admirables» (sonpa"labras de Darwin), todas las objeciones a la teoría de la selección ,natural: «un conjunto formidable» (de nuevo en palabras de Darwin). Pero un tema en particular, en el que Mivart insistía con especial atención, sobresalía como la pieza central de su crítica. Este argumento sigue siendo el principal impedimento que encuentran en la actualidad los escrutadores considerados y amistosos deldarwinismo. No hay ninguna otra crítica que parezca tan preocupante, tan obvia y evidentemente correcta (frente a una afirmación darwinista que intuitivamente parece paradójica e improbable). Mivart dedicó a este argumento un capítulo independiente de su libro, justo después de la introducción. También le dio un título, que desde entonces se recuerda. Llamó a su objeción «La in"competencia de la...
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