Palabras de caramelo

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PALABRAS DE CARAMELO

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**Gonzalo Moure Trenor**

Ilustraciones de
Fernando Martín Godoy

ANAYA,

© Del texto: Gonzalo Moure, 2002
© De las ilustraciones: Fernando Martín Godoy, 2002
© De esta edición: Grupo Anaya, S. A., 2002
Juan Ignacio Luca de Tena, 15. 28027 Madrid

Primera edición, marzo 2002

Diseño: Manuel Estrada

ISBN: 84-667-1571-1
Depósito legal: M.9.820/2002

Impreso en ANZOS, S. A.
La Zarzuela, 6
Polígono Industrial Cordel de la Carrera
Fuenlabrada (Madrid)
Impreso en España - Printed in Spain
A Fatimetsu mint Abdessalam,
que me enseñó a hablar con las manos,
los ojos y el corazón.

Hubo una vez un niño sordomudo

que amaba a un camello. El niño se llamaba Kori, aunque no podía saberloporque no oía nada. Veía mover los labios a sus padres, a sus hermanos y a todos los que conocía, aunque no era capaz de traducir aquellos movimientos a ningún sonido. Pero veía que sus labios se abrían, se ponían redondos, e inmediatamente aparecían sus dientes.
Él era, por tanto, Labios redondos, Boca estirada: Ko-ri.
Su madre le señalaba y decía:
—Labios redondos, Boca estirada.Así lo entendía Kori.
Luego, su madre se señalaba a sí misma y decía, despacio:
—Mahfuda.
Kori leía: Labios pegados, Boca abierta, Dientes sobre labio, Labios estirados, Boca abierta. Así se llamaba, para Kori, su madre.
El pequeño Kori tenía ocho años y vivía en Smara, uno de los campamentos de refugiados donde habitan los saharauis, en el desierto argelino. Eso era todo loque había visto en su vida, la hammada: piedras, arena inacabable, jaimas, unos pobres cuartitos de adobe, los corrales de los animales, algunos edificios encalados más grandes, entre los que estaba su escuela, una bandera deshilachada y el cielo.
Nada más. Ni un poco de hierba, ni un árbol en el horizonte...
En aquel bosque de jaimas y cuartitos de adobe vivían otros niños, mujeres yhombres. De vez en cuando pasaba un coche, un autobús, o un camión. Algunos camiones traían agua para los depósitos de zinc, otros bombonas de gas. En los coches solían ir hombres serios, echando humo por la boca.
Los niños del barrio de Kori corrían detrás de los coches, se agarraban a sus parachoques, caían, reían, se volvían a levantar y volvían a correr. A menudo, los niños lanzabanpiedras contra los coches y, a veces, estos se paraban y bajaban los hombres serios, muy enfadados. Al ver bajar a los hombres serios, los niños huían.

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Kori iba a una escuela especial, con otros niños que tampoco eran como los demás: niños ciegos y niños con la mirada perdida y la boca quieta.
Kori aprendía en la escuela a atarse los zapatos, a dibujar animales, coches, jaimas yhombres.
Entre todos los animales que solía dibujar, había uno que le atraía más que los otros: el camello.
Los camellos fascinaban a Kori. Le gustaban sus movimientos lentos cuando los hombres los llevaban atados con un cordel que iba hasta una anilla que traspasaba su nariz. Le maravillaba la serenidad con la que aguantaban su encierro en los pequeños corrales. Le asombraba su enormealtura, su gran joroba y la cabeza, inclinada, casi colgando del largo cuello.
Cuando los veía, Kori imaginaba su vida en el desierto, y soñaba despierto con ir montado en uno de ellos, como había visto hacer varias veces a otros niños más afortunados que él.
Kori dibujaba camellos en su cuaderno, una y otra vez, y cuando volvía a casa se detenía en los corrales del campamento para ver a loscamellos de verdad.

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Kori creía que los camellos también hablaban, porque movían los labios como las personas. Kori no sabía que el camello traga primero todo lo que le cabe en el estómago, luego lo devuelve a la boca y lo va rumiando poco a poco, después. El movimiento de sus mandíbulas y sus labios, rumiando, le hacía creer a Kori que los camellos decían palabras.

Los...
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