Psicologo

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José María Vargas Vila
“...y, pasaba como un huracán, por sobre
los espíritus asombrados...”.
Es 1897. En el cementerio de Caracas, ante la tumba que acaba de cerrarse de Diógenes Arrieta, se dispone a pronunciar las palabras fúnebres otro colombiano: José María Vargas Vila. Tiene 34 años, es de baja estatura y muy delgado (en el colegio le decían Zancudo), de nariz pequeña y frágil, pielblanca y un tanto pecosa y pies y manos breves, como de niño.
Pero el inminente orador tiene ya un prestigio: a los 16 años dejó su natal Bogotá para unirse al ejército que defendía el gobierno de Aquileo Parra contra la rebelión conservadora de 1876. Después de la victoria se quedó en Ibagué donde ejerció como maestro y luego enseñó en Guasca, en Anolaima, en Bogotá, en Tunja, en Villa deLeyva... Estaba allí cuando se suscitó el levantamiento armado de 1885 contra Rafael Núñez y él se alistó en las tropas de Sergio Camargo; ganaron los nuñistas y Vargas Vila huyó a Venezuela.
Desde 1887, con la publicación, en Cúcuta, de su primera novela Aura o las violetas, ha comenzado a conocérsele como escritor; al año siguiente publica Emma y en 1889, Lo irreparable. Y el hombre menudoque se dispone a hablar ante la tumba de Diógenes Arrieta, es el reciente autor de Flor del fango, novela que ha provocado el escándalo y los comentarios. Reitera su estilo ampuloso, declamatorio; su “libertinaje” literario que contrasta con la austeridad de su vida privada en la cual no hay nicotina, ni alcohol, ni garitos, ni prostíbulos. Solamente es adicto a la libertad. Y, obviamente, mantieneun odio fanático a la tiranía.

* * *
Dice Vargas Vila:
«señores:
la grandeza de este muerto, proscribe de aquí la religión;
no hay aquí más rito, que el rito del cariño;
no oficia aquí, sino un sacerdote: el dolor;
suplamos las preces de la piedad, con las preces de la amistad;
¡oh! el gran muerto;
ya se hundió en la sombra eterna, en la tinieblainsondable, en el abismo infinito;
la fe cree ver el vuelo de las almas, en la región oscura de ultratumba, en un viaje mitológico hacia no sé qué lejano horizonte poblado de quimeras;
el pensador se inclina sereno a la orilla del sepulcro, y ve en el polvo, que hacia el polvo rueda, la solución completa de la vida;
ni Calvario, ni Tabor; nada es la tumba;
ni castigo, ni redención,nada es la muerte;
es el descanso eterno...; la infinita calma... la quietud suprema...
¡el Nirvana Redentor!;
el sueño del cual nunca se despierta, en brazos de la madre primitiva;
¡felices los que se prenden, primero que nosotros, al pezón inagotable de esa madre, siempre joven!
salidos de su seno, al seno vuelven, y duermen al abrigo del dolor;
todos allí tornamos;y, entre tanto...
¡oh! pensador augusto;
te saludo.
¡salve! ¡salve, gladiador vencido!
sobre tu duro cabezal de piedra, tu frente de coloso reverbera;
como un nidar de águilas marinas, que la espantosa tempestad de nieve, sorprende y mata sobre el nido mismo, así en tu cerebro luminoso, muertas quedaron las ideas soberbias, sin vida los grandiosos pensamientos, cuandola muerte, con su mano ruda, te oprimió el corazón y la garganta;
tus labios, catarata de armonías, como un torrente exhausto, yacen mudos;
como un pájaro herido, la palabra plegó las alas, rebotando el vuelo; y expiró sollozando entre tus labios;
¡oh cantor inmortal!
¿quién como tú hará las estrofas demoledoras, esos cánticos bravíos, esas rimas sacrílegas, iconoclastas, quecomo verbo de Lucrecio y acentos de Luciano, pasaban por los cerebros, disipando sombras, expulsando dioses, azotando errores, borrando de las almas inocentes las últimas leyendas del milagro, los cuentos de los viejos taumaturgos?
¡oh tribuno prodigioso!
aún me parece oír la severa armonía de tus frases, bajando de la alta cátedra, donde brotaban las ideas cantando, mariposas de luz,...
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