Razone y sin razones de la tolerancia, sánchez vásquez

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Adolfo Sánchez Vázquez – México Universidad Nacional Autónoma de México Razones y sinrazones de la tolerancia

Tolerancia e intolerancia: dos modos de vivir los individuos y los pueblos su relación con el otro. Dos modos antagónicos de relacionarse mutuamente, pues el espacio que uno ocupa no deja lugar para el otro. Históricamente, en esa relación, la intolerancia hasta hoy ha pesado más quela tolerancia. Han tenido que pasar siglos, muchos siglos, para que la conciencia de la necesidad de ser tolerantes comenzara a iluminarse. Y ha sido precisamente en la época de las Luces o de la Ilustración, ya avanzada la Modernidad, y justamente después de darse la intolerancia en la forma extrema de las Guerras de la Religión, cuando Locke reivindica la tolerancia en esa esfera. Y, poco mástarde, el mismo Locke, seguido por Voltaire y Rousseau, extenderán esa reivindicación al campo de la política, Y, más tarde aún, ya en el siglo XIX, en las sociedades burguesas que hacen suyos los principios libertarios, igualitarios y fraternales de la Revolución Francesa, la tolerancia aflorará en la vida política y, por estrechos senderos, se irá abriendo paso en la vida cotidiana. Por estoslogros, limitados, pero indudables, los orígenes de la tolerancia suelen ser asociados exclusivamente a la cultura occidental, en tanto que la intolerancia se vuelve patrimonio de la cultura moderna o no occidental. Con la exaltación de las expresiones de tolerancia en Occidente desde la Modernidad, se ha tendido un tupido velo sobre las manifestaciones de la intolerancia occidental tan extremas comolas conquistas, guerras de rapiña, colonizaciones e invasiones. Con ese velo, se ha sustraído a la memoria histórica lo que, en contraste es intolerancia occidental, se ha dado –ciertamente, no como reglafuera de Occidente o antes de la Modernidad. Baste mencionar, a título de ejemplo de ese contraste, que el reino árabe del Al-andaluz, en la España arábigo-andaluza y en un terreno tan fructíferopara la intolerancia como el de la religión, hubo una tolerancia que se expresaba en la convivencia y el respecto muto de las convicciones y prácticas religiosas entre musulmanes, cristianos y judíos. Pero, es innegable que, históricamente, tanto en Occidente como fuera de él, tanto en la Antigüedad como en la Modernidad y hasta el siglo XX, con los ejemplos sin precedentes de Auschwitz, Hiroshimay el “Gulag”, la balanza se inclina decididamente hacia el platillo de la intolerancia. Ahora bien, esta tremenda verdad 1

histórica no debe llevar a la conclusión, a la que fácilmente se llega de acuerdo con cierta concepción esencialista, ahistórica de la naturaleza humana, de que la intolerancia está inscrita en ella como un rasgo esencial e inmutable. Pero, el hombre no es tolerante ointolerante por naturaleza, aunque sí está en ella la posibilidad de ser lo uno u lo otro, posibilidad que, tanto para darse como para realizarse, requiere de una serie de circunstancias, condiciones o mediaciones, fundamentalmente sociales. Así, por ejemplo, en una sociedad como la nuestra, regida por el principio del lucro y de la rentabilidad, en la que –como ya decían Adam Smith y Hegel- impera“la guerra de todos contra todos” y en la que exalta como virtudes la competitividad y la afirmación de uno a costa del otro, y, por tanto, el egoísmo, el terreno queda perfectamente abonado para que fructifique la intolerancia. En términos generales, abstractos, la tolerancia y la intolerancia se presentan como los polos positivo y negativo, respectivamente, de una relación mutua. Ahora bien, ¿quérazones o sinrazones justifican la positividad y negatividad de una y otra?. Y este valor o disvalor en uno u otro caso, ¿es relativo a absoluto?. Responder a estas dos cuestiones, presupone precisar la naturaleza y el alcance de la tolerancia y de la intolerancia, así como determinar hasta qué punto mantienen –no en un plano general, abstracto, sino histórico, concreto– su identidad o naturaza...
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