Sentencia

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NRO. DE ORDEN
CAUSA Nº 475/1683.
“MENDOZA, CARLOS OSMAR
S/ ABUSO SEXUAL CON ACCESO CARNAL” (GENERAL VILLEGAS)

En la ciudad de Trenque Lauquen, a los veinte (20) días del mes de agosto del año dos mil diez se reúne el Tribunal en lo Criminal Nº 1 en acuerdo ordinario con el objeto de resolver las presentes actuaciones, re¬gistradas bajo el Nº 475 dela Excma. Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal (Nº 1683 de éste Tribu¬nal), caratulada: " MENDOZA CARLOS OSMAR S/ ABUSO SEXUAL CON ACCESO CARNAL (GENERAL VILLEGAS)". Practicado el sorteo de ley, del mismo resultó que debía votar en primer término el Dr. Horacio Marcelo Centeno, en segundo lugar el Dr. Pedro Alejandro Gutierrez, y por último la Dra. Maria Gabriela Martinez.-••••••••••••Consecuentemente el Tribunal procedió a dictar el siguiente
••••••••••••VEREDICTO:
••••••••••••Cuestión Primera: Resulta acreditado el hecho punible en su exteriorización material?
A la cuestión planteada, el señor Juez doctor Centeno dijo:
En ciernes de mi sufragio encuentro oportuno destacar, que como resultado de la valoración de las distintas aportaciones probatorias que fueranincorporadas a tenor de la previsión legal estatuida en artículo 366 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal Bonaerense y fundamentalmente observando las pruebas sustanciadas con apego a los principios de oralidad, contradicción e inmediatez en audiencia pública, aparece debidamente establecido como verdad procesal que “el día 24 de julio del año 2004, siendo las 03.00 horas aproximadamente, MarcelaFranca Hartfiel, quien por entonces contaba con 12 años de edad, ingresó al domicilio del imputado Carlos Osmar Mendoza sito en Barrio Feria de la localidad de General Villegas, Provincia de Buenos Aires. En tal ocasión el nombrado, tras conducirla a su habitación, mantuvo relaciones sexuales via vaginal -eyaculando en su interior- con una mujer que presumía mayor de edad, aprovechándose de suinmadurez sexual y usufructuándose de su mayoria en años de vida”.
Indudablemente, el caso traído a juzgar se presentó de muy difícil reconstrucción histórica, por cuanto las versiones de los protagonistas asomaron sumamente antagónicas, más la celebración de la audiencia de debate me persuadió a postular a que no obstante estar debidamente demostrado el concúbito, la violencia impulsadora deese acto aparecía de muy “dudosa” comprobación (ganando terreno aquí el artículo 1 de la ley penal adjetiva), alejándome en consecuencia de las líneas iniciales de la acusación, en cuanto intentó la aprehensión jurídica de la conducta del imputado en los términos del artículo 119 artículo primer y tercer párrafo del Digesto Penal.
El confronte de relatos, en modo alguno paso inadvertida para elministerio de la defensa, ya que con gran audacia logró introducir la existencia de un error de tipo en el accionar de su ahijado procesal, formulando su consecuente absolución a resguardo de un hipotético desconocimiento y entendimiento por parte del imputado de la fidedigna edad de la menor.
Juzgo entonces oportuno ahondar en el planteo referenciado por la asistente oficial, por cuantoconsidero que es en la cuestión en trato donde debe ventilarse si estamos en presencia de una conducta que se corresponda “en principio” con la descripción legal que reposa en el Código Penal, toda vez que una respuesta negativa sobre la actividad ejercida por el imputado tornaría inoficioso verificar los demás presupuestos que permite declarar operativa la reacción penal, ello siguiendo el análisisestratificado del concepto de delito que impone la teoría analítica (Carlos Creus, “Esquema de Derecho Penal”, Edit. Astrea – 1993, p. 38).
No por casualidad la dogmática se empeña en anotar (en procura de brindar seguridad jurídica), que un hecho solo podrá ser considerado delito si reúne una serie de presupuestos o características. Así, ha de ser una acción o una omisión, típica,...
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