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Una mañana, cuando Jon tenía diez años, llovía demasiado como para que él saliera a matar a alguien.

Desde la parte superior de la cueva contempló la tormenta, diciéndose que la lluvia era marica, hermano. Pero se sentía bien.

Entonces Jon guardó el cuchillo debajo del cinturón de su slip y bajó a los túneles para buscar a alguien a quien pudiera hacérselo. Sólo que no podía atrapar ningunode los más chicos porque corren cuando lo ven venir. Y sabe que si no tuviera cuidado alguno de los grandes se lo haría a él.

A él no le atraía, ni cuando lo hizo Grope, pero al menos Grope impedía a los otros ofenderlo. Grope era el más grande de toda la cueva, y no dejaba que nadie se lo hiciera a sus damas mayores o sus chicos excepto él.

La bronca existía, Grope había salido a cazarcabezas con la pandilla y Jon no confiaba en los otros. Aunque llovía las mujeres estaban afuera en los campos y los chicos corrían sueltos por la cueva con sus cuchillos y mazas, produciendo ruido. Cuando recorría los túneles laterales, Jon pudo escuchar los sonidos exteriores —risas y gritos y lamentos.

Entonces Jon se mantuvo en medio de la gran cueva donde las hogueras de las cocinasiluminaban el camino. Cada banda tenía la suya, con un tullido cuidando que nunca se apagara. Los tullidos eran muy viejos para cazar o trabajar en los campos y no podían hacer más, por lo que a la mayoría se los mataba, pero siempre dejaban algunos para cuidar las hogueras.

Los chicos nunca iban a las hogueras solos. Jon recuerda que una vez cuando él era un pequeño, Grope encuentra un chico que tratade robar comida de una olla. Grope lo agarra y lo estrella contra una roca. Luego ella misma termina en la olla. Los otros chicos ríen, ja, ja, pero no olvidan. Y después de eso se mantienen lejos de las hogueras, excepto a la hora de comer.

Por eso, era seguro quedarse en la gran cueva ahora, pero Jon estaba inquieto, quería hacer algo. Entonces agarró una antorcha y bajó al túnel lateral deGrope muy despacio y con cuidado, por si alguien se escondía allí. Pero el túnel estaba vacío y él se arrastró en la oscuridad hasta que pasó el lugar donde se duerme y encuentra el hueco de entrada a las madrigueras más allá. Había muchas madrigueras retorcidas a través de la roca y Jon conocía bien su camino. Casi nunca nadie va hasta allí.

Había rocas caídas dentro de los túneles, demasiadaspara que los grandes treparan, pero Jon empezó a trepar cuando era un chico pequeño y fue siempre el único. Así encontró el lugar secreto.

El lugar secreto estaba muy abajo. Jon pasó por rocas caídas, donde las paredes eran lisas. No rocas, las paredes, sino algo más. Como su cuchillo, duro y brillante. Y entonces él fue donde estaba el zumbido.

Cuando acudió allí por primera vez, el zumbidolo asustó, pero se acostumbró después de un tiempo. Nunca lo lastima, sólo algún ruido detrás de las paredes lisas. Ahora se quedó donde no necesitaba antorcha porque había luz. La luz venía de algún lado atrás como el zumbido.

Nadie sabía del zumbido o la luz y Jon nunca lo contó porque era parte del secreto.

El secreto residía en una pequeña cueva de la pared lisa con más zumbido y guiñosde luces de abajo de un estante con perillas. Jon recuerda cómo lo asustó hace tiempo ver la gran burbuja brillante en el estante, que él trató de romperlo con una roca pero la roca rebotó. Entonces él tuerce perillas que no se aflojan, pero viene más luz de la burbuja brillante y luego pudo ver lo que había dentro.

Eso era el secreto real, flotando dentro de la burbuja con las cosas largas yfinitas que le salían de las orejas y el cuello.

Una gran cabeza, toda arrugada y peluda. Ojos bien cerrados, boca cerrada también. Muerta.

Hasta que Jon tuerce perillas como hizo la primera vez. Ahora las chispas saltan de las cosas largas y finitas.

Los ojos se abren, lo miran. La boca se abre también.

Y la cabeza dice, "Buen día, Jon."





Buen día, Jon.

Pudo oír su...
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