Textos de santo domingo

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DOCUMENTO DE SANTO DOMINGO

TEXTOS RELACIONADOS CON LA FORMACION SACERDOTAL

En la unidad del Espíritu y con diversidad de ministerios y carismas

El bautismo nos constituye pueblo de Dios, miembros vivos de la Iglesia. Por la acción del Espíritu Santo participamos de todas las riquezas de gracia que nos regala el Resucitado.
Es este mismo Espíritu el que nos da la posibilidad de reconocera Jesús como Señor y nos lleva a construir la unidad de la Iglesia desde distintos carismas que él nos confía para «provecho común» (cf. 1Cor 12, 3 -11). He aquí nuestra grandeza y nuestra responsabilidad. Ser portadores del mensaje salvador para los demás.

(Santo Domingo, Conclusiones 65)

Así, el ministerio salvífico de Cristo (cf. Mt 20, 28; Jn 10, 10) se actualiza a través del serviciode cada uno de nosotros. Existimos y servimos en una Iglesia rica en ministerios.

(Santo Domingo, Conclusiones 66)

Los ministerios ordenados

El ministerio de los obispos, en comunión con el Sucesor de Pedro, y el de los presbíteros y diáconos es esencial para que la Iglesia responda al designio salvífico de Dios con el anuncio de la palabra, con la celebración de los sacramentos y en laconducción pastoral. El ministerio ordenado es siempre un servicio a la humanidad en orden al reino. Hemos recibido «la fuerza del Espíritu Santo» (cf. Hch 1, 8) para ser testigos de Cristo e instrumentos de vida nueva.
Volvemos a escuchar hoy la voz del Señor quien, con los desafíos de la hora actual, nos llama y envía; queremos permanecer fieles al Señor y a los hombres y mujeres, sobre todo losmás pobres, para cuyo servicio hemos sido consagrados.

(Santo Domingo, Conclusiones 67)

a) El desafío de la unidad

El Concilio nos recordó la dimensión comunitaria de nuestro ministerio: colegialidad episcopal, comunión presbiteral, unidad entre los diáconos. A nivel continental y en cada una de nuestras Iglesias particulares, existen ya organismos de integración y coordinación. Esnotorio el esfuerzo de unidad con los religiosos que comparten los esfuerzos pastorales en cada Diócesis.
Reconocemos, sin embargo, que existen causas de preocupación en nuestras Iglesias particulares: divisiones y conflictos que no siempre reflejan la unidad que ha querido el Señor.
Por otra parte, la escasez de ministros y el recargo de trabajo que impone a algunos el ejercicio de su ministeriohacen que muchos permanezcan aislados.
Por tanto, se hace necesario vivir la reconciliación en la Iglesia, recorrer todavía el camino de unidad y de comunión de nosotros, los pastores, entre nosotros mismos y con las personas y comunidades que se nos han encomendado.

(Santo Domingo, Conclusiones 68)

Por eso nos proponemos:
- Mantener las estructuras que están al servicio de la comunión entrelos ministros ordenados, prestando especial atención a los respectivos papeles subsidiarios y sin desmedro de las competencias propias, en conformidad al derecho de la Iglesia. Según las necesidades y lo que enseña la experiencia tales estructuras pueden revisarse y redimensionarse, precisando su competencia y naturaleza. Entre estas instancias están las conferencias episcopales, las provincias yregiones eclesiásticas, los consejos presbiterales y, a nivel continental, el CELAM.
- En la formación inicial de los futuros pastores y en la formación permanente de obispos, presbíteros y diáconos queremos impulsar, muy especialmente, el espíritu de unidad y comunión.

(Santo Domingo, Conclusiones 69)

b) La exigencia de una profunda vida espiritual

El sacerdocio procede de la profundidaddel inefable misterio de Dios. Nuestra existencia sacerdotal nace del amor del Padre, de la gracia de Jesucristo y de la acción santificadora y unificante del Espíritu Santo; esta misma existencia se va realizando para el servicio de una comunidad a fin de que todos se hagan dóciles a la acción salvadora de Cristo (cf. Mt 20, 28; PDV 12).
El Sínodo Episcopal de 1990 y la exhortación post...
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