Violencia en las canchas

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  • Publicado : 30 de noviembre de 2011
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La nada pasional estadística no para de actualizar datos escalofriantes. Que el fútbol argentino y su entorno ya se cobraron 138 muertos (hoy, justamente, se cumplen 61 años de las dos primerasvíctimas fatales, en un Lanús-Boca de 1939). Que, ante tamaña cantidad de crímenes, la Justicia apenas en 16 casos llegó a condenas, que recayeron sobre 33 personas. Que la gran mayoría de las canchas de laAFA son inseguras y propensas a incidentes. Que, en lo que va del 2000, al menos cuatro protagonistas —Luis Artime (ex Tigre), Julio Zamora (ex Platense), Adrián Barrionuevo (Comunicaciones) y JorgeLópez (ex DT de San Martín de Tucumán)— debieron cambiar de club o anunciar el retiro definitivo por amenazas o agresiones. Y que la perfecta ligazón de la trama barras bravas-políticos-dirigentes declubes salta rápidamente a la vista y cada vez con mayor fuerza.

Los números, que no son otra cosa que las consecuencias de esta cada vez más trágica violencia, son irrefutables. El verdaderoproblema radica en profundizar en las estructuras para descubrir las causas que desencadenaron la locura actual del fútbol, donde la pelota está eximida de culpa y cargo.

Un juez, un fiscal o cualquierotro personaje "extraño" que quiera investigar el mundo y los submundos del fútbol va a chocar con el mismo problema que halló Clarín para realizar esta investigación especial: un círculoprácticamente inaccesible y lleno de "códigos" que se respetan a ultranza.

Así como la gente del fútbol sufre en carne propia el drama de la violencia, casi nadie se anima a hablar a micrófono abierto de lasbarras bravas, de los dirigentes que las mantienen, de ciertos políticos y gremialistas que las usan como fuerza de choque y de autoridades que no hacen nada de nada. Algunas veces no hablan por temor aque la ira de un poder violento recaiga sobre ellos. En otros casos, el silencio es aún más obligado: no tienen autoridad moral para tirar la primera piedra.

No hay primicia al decir que los...
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