Carta de un loco

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  • Publicado : 14 de septiembre de 2010
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Carta de un loco
[Cuento. Texto completo] Guy de Maupassant |
Querido doctor, me pongo en sus manos. Haga usted de mí lo que guste. Voy a decirle con toda franqueza mi extraño estado de ánimo, y juzgue si no sería mejor que cuidasen de mí durante algún tiempo en una casa de salud, en vez de dejarme presa de las alucinaciones y sufrimientos que me atormentan. Ésta es la historia, larga yexacta, de la singular enfermedad de mi alma. Vivía yo como todo el mundo, mirando la vida con los ojos abiertos y ciegos del hombre, sin sorprenderme ni comprender. Vivía como viven las bestias, como vivimos todos, cumpliendo todas las funciones de la existencia, analizando y creyendo ver, creyendo saber, creyendo conocer lo que me rodea, cuando un día me di cuenta de que todo es falso. Fue una frasede Montesquieu la que súbitamente iluminó mi pensamiento. Es ésta: «Un órgano de más o de menos en nuestra máquina nos hubiera dado una inteligencia distinta. En una palabra, todas las leyes asentadas sobre el hecho de que nuestra máquina es de una determinada forma serían diferentes si nuestra máquina no fuera de esa forma.» He pensado en esto durante meses, meses y meses, y poco a poco hapenetrado en mí una extraña claridad, y esa claridad ha creado ahí la oscuridad. En efecto, nuestros órganos son los únicos intermediarios entre el mundo exterior y nosotros. Es decir, que el ser interior que constituye el yo se halla en contacto, mediante algunos hilillos nerviosos, con el ser exterior que constituye el mundo. Pero, además de que ese ser exterior se nos escapa por sus proporciones, suduración, sus propiedades innumerables e impenetrables, sus orígenes, su futuro o sus fines, sus formas lejanas y sus manifestaciones infinitas, nuestros órganos, sobre la parcela que de él podemos conocer, no nos suministran otra cosa que informes tan inseguros como poco numerosos. Inseguros, porque únicamente son las propiedades de nuestros órganos las que determinan para nosotros laspropiedades aparentes de la materia. Poco numerosos, porque al no ser nuestros sentidos más que cinco, el campo de sus investigaciones y la naturaleza de sus revelaciones se hallan necesariamente muy restringidos. Me explico: la vista nos indica las dimensiones, las formas y los colores. Nos engaña en esos tres puntos. No puede revelarnos otra cosa que los objetos y seres de dimensión media, proporcionadosa la estatura humana, lo cual nos lleva a aplicar la palabra grande a determinadas cosas y la palabra pequeño a otras, sólo porque su debilidad no le permite conocer lo que es demasiado vasto o demasiado menudo para él. De ahí resulta que no se sabe ni se ve casi nada, que el universo casi entero le queda oculto, la estrella que habita el espacio y el animálculo que habita la gota de agua. Inclusoaunque tuviera cien millones de veces su potencia normal, aunque viese en el aire que respiramos todas las especies de seres invisibles, así como los habitantes de los planetas próximos, todavía quedarían numerosos infinitos de especies de animales más pequeños y mundos tan lejanos que jamás alcanzaría. Así pues, todas nuestras ideas de proporción son falsas porque no hay límite posible en lamagnitud ni en la pequeñez. Nuestra apreciación sobre las dimensiones y las formas no tiene ningún absoluto al venir determinada únicamente por la potencia de un órgano y por una comparación constante con nosotros mismos. Hemos de añadir que la vista todavía es incapaz de ver lo transparente. Un cristal sin defecto la engaña. Lo confunde con el aire que tampoco ve. Pasemos al color. El color existeporque nuestra vista está hecha de modo que transmite al cerebro, en forma de color, las diversas formas en que los cuerpos absorben y descomponen, siguiendo su constitución química, los rayos luminosos que dan en ellos. Todas las proporciones de esa absorción y de esa descomposición constituyen matices. Así pues, este órgano impone a la inteligencia su modo de ver, mejor dicho, su forma...
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