Crepusculo

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Stephenie Meyer

Crepúsculo

Crepúsculo
STHEPHENIE MEYER

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Stephenie Meyer

Crepúsculo

Para mi hermana mayor Emily, Sin cuyo entusiasmo esta historia Aún seguiría inconclusa.

El revela honduras y secretos, Conoce lo que ocultan las tinieblas, Y la luz mora junto a Él.

Daniel 2:22

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Stephenie Meyer

Crepúsculo

Índice

Prefacio Primer Encuentro LibroAbierto El Prodigio Las Invitaciones Grupo Sanguíneo Cuentos de Miedo Pesadilla Port Angeles Teoría Interrogatorios Complicaciones Juegos y Malabares Confesiones Mente Versus Cuerpo Carlisle El Partido La Caza Despedidas Impaciencia La Llamada El Juego del Escondite El Ángel Punto Muerto Epilogo

5 6 20 33 42 52 67 78 90 104 116 129 140 154 169 198 206 223 232 241 251 257 267 271 285

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Crepúsculo

Prefacio

Nunca me había detenido a pensar en cómo iba a morir, aunque me habían sobrado los motivos en los últimos meses, pero no hubiera imaginado algo parecida esta situación incluso de haberlo intentado. Con la respiración contenida, contemplé fijamente los ojos oscuros del cazador al otro lado de la gran habitación. Éste me devolvió la mirada complacido.Seguramente, morir en lugar de otra persona, alguien a quien se ama, era una buena forma de acabar. Incluso noble. Eso debería contar algo. Sabía que no afrontaría la muerte ahora de no haber ido a Forks, pero, aterrada como estaba, no me arrepentía de esta decisión. Cuando la vida te ofrece un sueño que supera con creces cualquiera de tus expectativas, no es razonable lamentarse de su conclusión. Elcazador sonrió de forma amistosa cuando avanzó con aire despreocupado para matarme.

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Stephenie Meyer

Crepúsculo

Capitulo 1

Primer Encuentro
Mi madre me llevó al aeropuerto con las ventanillas del coche bajadas. En Phoenix, la temperatura era de veinticuatro grados y el cielo de un azul perfecto y despejado. Me había puesto mi blusa favorita, sin mangas y con cierres a presiónblancos; la llevaba como gesto de despedida. Mi equipaje de mano era un impermeable. En la península de Olympic, al noroeste del Estado de Washington, existe un pueblito llamado Forks cuyo cielo casi siempre permanece nublado. En esta insignificante localidad llueve más que en cualquier otro sitio de los Estados Unidos. Mi madre se escapó conmigo de aquel lugar y de sus tenebrosas e inmortales sombrascuando yo apenas tenía unos meses. Me había visto obligada a pasar allí un mes cada verano hasta que por fin me impuse al cumplir los catorce años; así que, en vez de eso, los tres últimos años, Charlie, mi padre, había pasado sus dos semanas de vacaciones conmigo en California. Y ahora me exiliaba a Forks, un acto que me aterraba, ya que detestaba el lugar. Adoraba Phoenix. Me encantaba el sol, elcalor abrasador, y la vitalidad de una ciudad que se extendía en todas las direcciones. —Bella —me dijo mamá por enésima vez antes de subir al avión— no tienes por qué hacerlo. Mi madre y yo nos parecemos mucho, salvo por el pelo corto y las arrugas de la risa. Tuve un ataque de pánico cuando contemplé sus ojos grandes e ingenuos. ¿Cómo podía permitir que se las arreglara sola, ella que era tancariñosa, caprichosa y atolondrada? Ahora tenía a Phil, por supuesto, por lo que probablemente se pagarían las facturas, habría comida en el frigorífico y gasolina en el depósito del coche, y podría apelar a él cuando se encontrara perdida, pero aun así... —Es que quiero ir —le mentí. Siempre se me ha dado muy mal eso de mentir, pero había dicho esa mentira con tanta frecuencia en los últimos mesesque ahora casi sonaba convincente. —Saluda a Charlie de mi parte —dijo con resignación. —Sí, lo haré. —Te veré pronto —insistió— Puedes regresar a casa cuando quieras. Volveré tan pronto como me necesites. Pero en sus ojos vi el sacrificio que le suponía esa promesa. —No te preocupes por mí —le pedí— Todo irá estupendamente. Te quiero, mamá. Me abrazó con fuerza durante un minuto; luego, subí...
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