El jarron azul

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 25 (6229 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 16 de marzo de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
AGATHA CHRISTIE

EL MISTERIO DEL JARRÓN AZUL

El Misterio Del Jarrón Azul

Agatha Christie

EL MISTERIO DEL JARRÓN AZUL - Agatha Christie Traducción: C. Peraire Del Molino Escaneado, revisado y corregido por: El Trauko Última revisión: Noviembre de 2002

Bajado de MiKi Weeep! By MiKeLEtE ( www.iespana.es/mikiwep ) Este texto digital es de carácter didáctico y sólo puede ser utilizadodentro del núcleo familiar, en establecimientos educacionales, de beneficencia u otras instituciones similares, y siempre que esta utilización se efectúe sin ánimo de lucro. Todos los derechos pertenecen a los titulares del Copyright. Cualquier otra utilización de este texto digital para otros fines que no sean los expuestos anteriormente es de entera responsabilidad de la persona que los realiza. Gentileza de El Trauko

http://go.to/trauko

EL MISTERIO DEL JARRÓN AZUL
Agatha Christie

Jack Hartington contempló con pesar el empinado camino recorrido y de pie junto a la pelota, volvió a mirar el hoyo calculando la distancia. Su rostro era una muestra elocuente del disgusto que sentía. Con un suspiro, extrajo uno de los palos de golf, y tras ensayar con él un par de tiradas queaniquilaron por turno un diente de león y una buena zona de hierba, dirigióse por fin hacia la pelota. Resulta duro, cuando se tienen veinticuatro años y la única ambición en la vida es reducir el número de tiradas en el juego de golf, verse obligado a dedicar el tiempo y la atención al problema de ganarse el pan. Durante cinco días y medio de los siete que tiene la semana, Jack vivía encerrado enuna especie de tumba de caoba en la ciudad. Los sábados por la tarde y los domingos los dedicaba religiosamente a lo importante de verdad y llevado de su entusiasmo había tomado una pequeña habitación en un pequeño hotel cerca de las pistas de Golf Stourton Heath y se levantaba diariamente a las seis de la mañana, para poder practicar una hora antes de coger el tren de las ocho cuarenta y seis quele llevaba a la ciudad. La única desventaja de aquel plan era que a aquellas horas de la mañana era incapaz de acertar una sola tirada. Cuando no erraba el tiro, se le escapaba la pelota, que corría alegremente por el césped, y le eran necesarias un mínimo de cuatro tiradas para cada hoyo. Jack suspiró, y asiendo el palo con fuerza se repitió las palabras mágicas: «El brazo izquierdo bien estiradoy no alzar la vista.» Giró en redondo... y se detuvo petrificado al oír un grito que rompió el silencio de aquella mañana de verano. —¡Asesino! ¡Socorro! ¡Asesino! Era una voz de mujer que se ahogó en una especie de gemido. Jack dejó caer el palo de golf y echó a correr en dirección a la voz, que le había parecido muy cercana. Aquella zona de pistas se encontraba en pleno campo y veíanse muy pocascasas por allí. En realidad sólo había una, muy pintoresca, y en la que Jack siempre se fijaba por su aspecto pulcro y anticuado. Fue hacia la casita a todo correr. Quedaba oculta por una ladera cubierta de brezos que bajó en menos de un minuto y se detuvo ante la cerca. En el jardín había una muchacha y por un momento Jack supuso que habría sido la que gritaba en demanda de auxilio. Mas no tardóen cambiar de opinión. La joven llevaba una cestita en la mano casi llena de malas hierbas que al parecer había estado arrancando de un amplio parterre de pensamientos. Jack observó que sus ojos eran también dos pensamientos, suaves, oscuros y aterciopelados, y más violeta que azules. Y parecía toda ella una flor con su vestido de algodón rojo. La joven le miraba entre contrariada y sorprendida.—Perdóneme —le dijo Jack—. Pero, ¿no acaba de oír un grito? —¿Yo? No. Su sorpresa parecía tan verdadera que Jack sintióse confundido. Su voz era dulce y bonita, con un ligerísimo acento extranjero. —Pero tiene usted que haberlo oído —exclamó—. Sonó muy cerca de aquí. —Yo no he oído nada —replicó la muchacha con los ojos muy abiertos. Jack fue ahora el sorprendido. Era increíble que no hubiese...
tracking img