Iliada

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 11 (2542 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 7 de mayo de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
La ira
“¿Qué dios los hizo reñir que atizó entre ellos tal pelea?” (Canto I)
Miles de cuerpos se agitan bajo las tiendas de los aqueos, se revuelcan en un dolor insoportable que a ritmo de tortura los lleva hasta la muerte. Aquiles, que es el guerrero más valioso del ejército de Acaia, el que ha convertido en terror su presencia, se siente impotente. Los escudos impenetrables y su espadadestructora de poco sirven ante la peste. Tras nueve años de guerra entre aqueos –como se denominaban los antiguos griegos- y troyanos, nunca tantos guerreros habían muerto sin estar en el campo de batalla.Hace días que la plaga ha caído sobre los aqueos y Aquiles ya no quiere escuchar más los gritos de dolor que planean día y noche sobre el campamento. Ha convocado una asamblea y quiere saber qué estápasando. Algún descarado se atreve a explicarlo: Agamenón, rey de reyes, que los lidera en la batalla contra los troyanos, obvió las advertencias de Crisis, el sacerdote del dios Apolo, cuando éste le dijo que los dioses lo castigarían si no le devolvía su hija Criseida, trofeo de guerra del gran comandante.
Agamenón, rey de Micenas y comandante del ejército griego contra los troyanos; hermano deMenelao. Quiere ser un buen rey, pero su incapacidad para el diálogo le hace perder la perspectiva para vencer. Pero la soberbia de Agamenón es tan grande como su reino y olvidando la advertencia ha provocado el desastre. Aquiles no duda en su petición y le pide que devuelva a Criseida a su hogar y así podrán continuar la guerra sin la plaga que Apolo les ha impuesto. La asamblea se remueve, elodio de Agamenón llena la sala y finalmente salpica a sus asistentes con arrogancia: devolverá a Criseida a cambio de quedarse con Briseida, la joven que ahora Aquiles ya ama y que fue su trofeo de guerra en uno de los saqueos a los pueblos troyanos.Por segunda vez, el rey de reyes provoca odio y Aquiles se rebela: si Briseida entra a las posesiones de Agamenón, se retirará de la batalla; al fin yal cabo, él es el príncipe de los mirmidones y ha venido para ayudar a los aqueos, no tiene nada en contra de los troyanos. Quien ha convertido en terror su presencia, los dejará solos ante la batalla.
Cuando Aquiles llega a su nave la ira todavía no ha desaparecido. Llama a su madre, Tetis, diosa del mar, y entre llantos le pide venganza; quiere que Zeus, padre de los dioses y los hombres, détodo el apoyo que pueda a los troyanos, aquellos que hasta ahora han sido sus enemigos, para herir el corazón de Agamenón. Tetis, la madre que junto al agua salada lo consuela, hace una petición que por desgracia de los aqueos se cumplirá: Zeus ha aceptado ayudar a los troyanos en su victoria hasta que el odio de Aquiles por Agamenón se haya visto recompensado.
La guerra
“He aquí lo que dirán, ymi renombre no debe perderse” (Canto VII) Criseida, Briseida... pero primero había sido Helena. Ya hacía nueve años que el hermano de Agamenón, Menelao, había visto como se llevaban de Grecia a su querida esposa en un acto de ultraje. La diosa Afrodita había decidido que era el mejor regalo para Paris, el príncipe de Troya que había dicho que ella, la que reina sobre el amor, era la más bella.Aquel había sido el inicio de la guerra; la excusa perfecta que el rey Agamenón necesitaba para atacar a los poderosos troyanos que le hacían sombra. Nueve años alejados de sus familias, algunas de las cuales ya no volverían a ver a sus hombres, por el capricho de una diosa y la frivolidad de un príncipe de gran belleza, pero de poco coraje. Paris parecía un bastardo junto a la nobleza de su hermanoHéctor, también hijo de Príamo, rey de los Troyanos. Todos ellos estaban también en la batalla, defendiendo a su pueblo troyano.

En los terribles días que siguieron a la decisión de Aquiles de abandonar la guerra, tuvieron lugar algunos de los combates más sangrientos que se recuerdan, y se vieron algunas de las actuaciones más valerosas y algunas de las más despreciables que un hombre pueda...
tracking img