Luis

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 19 (4587 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 22 de diciembre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
Michael Innes.
La tragedia del pañuelo.

Título del original inglés: Tragedy of a Handkerchief.
Traducción de Eugenia Candelón.

Michael Innes, cuyo verdadero nombre es John Innes McKintosh Stewart, nació en Edimburgo en 1906. Es hijo de un erudito escocés; se educó en la Edinburgh Academy y luego en Oriel College, Oxford, donde logró, en 1929, el Matthew ArnoldMemorial Prize. Hace algunos años estuvo en Buenos Aires. Ahora reside en Adelaide, Australia, en cuya Universidad es profesor de literatura. Su primera obra es una edición crítica del Montaigne, de John Florio. Entre sus libros policiales cabe señalar: Seven Suspecís, Death at the President’s Lodging, Hamlet, Revenge!, Lamentfor a Maker, The Weight qf Evidente, etc. Estas cuatro últimas obras hanaparecido traducidas en la colección El Séptimo Circulo con los títulos de Los otros y el rector, ¡Hamlet, venganza!, La torre y la muerte y El peso de la prueba, respectivamente.
Desde las primeras lecturas es un ferviente admirador de Stevenson, cuya melodiosa pasión y romántica lucidez resuenan en sus páginas. Innes, escritor evidentemente complejo, abunda en magistrales efectosmelodramáticos; sus personajes son vividos, sus argumentos inquietan y avasallan, y el signo fundamental de su obra es una irresistible fuerza mágica.

El telón se levantó para la última escena de Otelo, de Shakespeare; aquella en que Desdémona muere estrangulada, escena que según el doctor Johnson no se puede soportar. Pero en esta representación, según le pareció al inspector Appleby, ese momentopasaría casi inadvertido para la concurrencia. Esta escena culminante se representaría en la forma desvaída, propia de compañías en gira, que subsisten gracias al apoyo que les presta la asistencia de grupos escolares. Ahora bien, si a éstos les producen mayor efecto los espectáculos truculentos, sus profesores piensan de otra manera. Si deben llevar a sus alumnos a presenciar un crimen abominable,aunque éste se cometa en nombre de Shakespeare, al menos que pase inadvertido en algún rincón oscuro del escenario.
Pero si el público no iba a sentirse horripilado, tampoco, al menos hasta entonces, estaba emocionado. Cualesquiera que fueran los sentimientos demostrados en ese escenario, nada tenían que ver con la intención del dramaturgo. O más bien, pensó el inspector Appleby, era comosi el torrente de pasiones descrito por Shakespeare estuviera cruzado por pequeños ríos de pasiones privadas, borroneando y oscureciendo la idea central. Claro que uno está acostumbrado a estas cosas que suceden en las compañías teatrales formadas por aficionados, en las que los mutuos celos y envidias de sus componentes salen a relucir en forma incongruente durante la función. Naturalmente, estono ocurre en las compañías profesionales; por esto, tal ve2, el público se mostraba tan inquieto y poco convencido. El espectador más concentrado en la representación era probablemente Appleby, quien había entrado en aquel destartalado teatro de provincia sólo por no tener nada que hacer esa noche. En derredor, oía las risas de los chicos aburridos y el crujido constante de las bolsas de caramelos.A pesar de esto, Appleby se dedicó a mirar con atención el dormitorio de Desdémona.
Era el momento en que Otelo debía entrar con una vela en la mano, y decir:

Es la causa, es la causa, alma mía...

Pero Otelo no apareció. El escenario estaba vacío; la durmiente Desdémona era apenas visible tras las cortinas de su lecho, que estaba en un rincón alejado. Esteatraso fue uno de los indicios de que no todo andaba bien detrás del escenario.
Los espectadores tuvieron otro indicio en una escena del cuarto acto. Otelo humilla a su esposa delante de extraños, pegándole una bofetada. El golpe dado con la mano abierta se simula perfectamente bien en el teatro; el que debe pegar, hace ademán, su víctima trastabilla, y alguien situado entre bastidores...
tracking img