Twilight

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LAS INVITACIONES

La Secundaria. Ya no era un purgatorio. Ahora era el mismísimo infierno. Tormento y fuego… si, tenía ambos.
Ahora, estaba haciendo todo correctamente. Cada punto en la “i”, cada “t” cruzada. Nadie podía quejarse que yo no afrontara mis responsabilidades.
Complací a Esme y protegí a los otros. Cada día iba a clases e interpretaba el papel de ser humano, cada día escuchabacuidadosamente por alguna noticia nueva de los Cullens –y nunca hubo nada nuevo–. La chica no dijo nada acerca de sus suposiciones. Solo repetía la misma historia una y otra vez –que yo estaba junto a ella y la puse fuera del camino de la Van– hasta que sus impacientes escuchas se aburrieron y dejaron de buscar más detalles. No existía peligro. Mi manera de actuar precipitada, no había herido anadie.
Excepto a mi mismo.
Estaba determinado a cambiar el futuro. No era una tarea fácil para una sola persona, pero no existía otra opción con la cual vivir.
Alice dijo que yo no era lo suficientemente fuerte para alejarme de la chica. Le probaré que estaba equivocada.
Pensé que el primer día sería el más difícil. Al final, estaba seguro que ese era el caso, pero también estaba equivocado.
Sabíaque heriría a la chica. Me conformé con el hecho de saber que su dolor no sería más que un pinchazo –un pequeño aguijonazo de rechazo– comparado con mi dolor. Bella era humana, y ella sabía que yo era algo más, algo equivocado, algo aterrador.
Ella debió estar más aliviada que preocupada en el momento que giré mi rostro lejos de ella y pretendía que no existía.
“Hola Edward” me saludó cuandoestábamos en biología. Su voz sonaba complacida, amistosa, un giro de 180º desde la última vez que hablamos.
¿Porque? ¿Que significaba el cambio? ¿Ella lo había olvidado? ¿Había decidido que había imaginado todo el episodio? …¿Me había perdonado por no haber cumplido mi promesa de contarle la verdad?.
Las preguntas me quemaban como la sed que me atacaba cada vez que respiraba.
Solo ocupaba uninstante para ver en sus ojos. Solo para observar si podía leer las respuestas ahí…
No. No me podía permitir algo así. No si iba a cambiar el futuro.
Moví mi barbilla una pulgada en su dirección, sin dejar de mirar el frente de la clase. Cabeceé una vez y moví mi cara.
Ella no me volvió a hablar de nuevo. Esa tarde, apenas acabaron las clases, dejé de interpretar al humano, corrí hasta Seattle,como había hecho ayer. Parecía que podía manejar el dolor levemente mejor si volaba sobre los campos y así, todo se convertía en un borroso color verde.
Esa carrera se había convertido en un hábito diario.
¿La amaba? No lo creo. No todavía. Las visiones de Alice, de ese impreciso futuro se habían grabado en mí, y lo peor, es que podía ver cuan fácil era poder enamorarse de Bella. Era exactamentecomo caer: no requería esfuerzo alguno. No permitirme amarla era lo opuesto a caer –como evitar caerse en un acantilado, con algo más que solo fuerza humana–.
Más de un mes había pasado, y cada día era aún más difícil. No tenía ningún sentido para mí –seguía esperando superar este dolor, hacerlo más llevadero. Seguro que a esto se refería Alice cuando predijo que yo no podía estar lejos de lachica. Ella había visto todos los tipos de dolor por los que yo pasaría. Pero no contó con que yo podía vivir con el dolor.
Yo no destruiría el futuro de Bella. Si estaba destinada a amarla, ¿entonces… evadirla era lo mejor que podía hacer?
Evadirla estaba al límite de mis capacidades. No podía pretender ignorarla y no mirarla en absoluto. No podía pretender que ella no me interesaba. Pero era unamentira, solo fingir, no la realidad.
Todavía seguía pendiente de cada respiro suyo, de cada palabra dicha.
Entonces, dividí mis tormentos en cuatro categorías:
Las primeras dos eran familiares, su esencia y su silencio. Visto de otro modo –para tomar mi parte de la responsabilidad– mi sed y mi curiosidad.
La tercera, era la primordial de mis tormentos. Mi nuevo hábito de no respirar en clase...
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