Veo una voz

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Oliver Sacks
Veo una voz
Viaje al mundo de los sordos

La situación de los sordos es idéntica, en algunos aspectos, en todo el mundo y totalmente distinta en otros. La sordera congénita se da en todas las razas y países, y así ha sido
desde el principio de la historia. Afecta a una milésima parte de la población (unas 40.000 personas en España). Samuel Johnson dijo una vez que la sorderaes «una de las calamidades
humanas más terribles)); pero la sordera en sí no es ninguna calamidad. Una persona sorda puede ser culta y elocuente, puede casarse, viajar, llevar una vida plena y fructífera, y
no considerarse nunca, ni ser considerada, incapacitada ni anormal. Lo crucial (y esto es precisamente lo que varía muchísimo entre los diferentes países y culturas) es nuestro conocimientode los sordos y nuestra actitud hacia ellos, la comprensión de sus necesidades (y facultades) específicas, el reconocimiento de sus derechos humanos fundamentales: el
acceso sin restricciones a un idioma natural y propio, a la ensefianza, el trabajo, la comunidad, la cultura, a una existencia plena e integrada.
La situación de los sordos no es ideal en ningún país, pero en algunos (en Suecia,por ejemplo) las personas sordas pueden al menos servirse de su propio lenguaje de sefias libremente
y se las instruye con él; pueden crear un teatro, una poesía, una cultura completa, a partir de él; no sólo pueden formar una comunidad y una cultura viva propias, sino también tener una elevada participación en la cultura general de su entorno, sentirse a gusto en ella; pueden tener muchos
amigosoyentes, tantos como sordos; y pueden disfrutar de una sensación de plenitud, de autonomía, de tener un lugar en el mundo, y de propia dignidad. En el otro extremo, en
otros países y otras épocas, se ha tratado a los sordos como parias y proscritos: privados de trabajo, de instrucción, hasta de lenguaje, se vieron reducidos a una situación casi infrahumana.
Espafia (como la mayoría de lospaíses) se halla en una posición intermedia.
Espafia ha demostrado siempre una sensibilidad humana hacia sus ciudadanos sordos y fue precisamente el país en el que, hace casi quinientos afios, el monje benedictino Pedro
Ponce de León fuera el primero en dedicarse a la ensefianza de los sordos. «[Tuve] discípulos que eran sordos y mudos de nacimiento, hijos de grandes seiiores é personas principales,
aquienes ensefié a hablar, y leer, y escribir, y contar, y a rezar, y ayudar a misa y saber la doctrina cristiana, y saberse por palabra confesar, é algunos latín, é algunos latín y griego,
y [a uno incluso] enender la lengua italiana ...» Ponce de León resumió la experiencia de toda la vida en el libro Doctrina para los mudos sordos, cuyo manuscrito no se ha encontrado y que probablemente seperdió o fue destruido en el siglo XIX. Pero la personalidad de este primer maestro de los sordos sigue reverenciándose hoy en Espafia y su retrato cuelga, como un icono, en casi todos los centros para sordos del país.
El método de ensefianza de Ponce de León era predominantementeoral (se basaba sobre todo en la lectura de los labios, con algo de deletreo dactilar y algunas sefias). Este método,que exige miles de horas de instrucción intensiva, pródigo en tiempo y dinero, aunque quizás fuera perfecto para los hijos ociosos y ricos de los nobles, difícilmente podría
aplicarse a las personas sordas en general, a los cientos y miles de nifios sordos de París, Madrid, Londres, Viena y demás ciudades europeas. Éstos no tuvieron la menor posibilidad
de instrucción hasta que se adoptó unenfoque completamente distinto: hasta que los maestros aprendieron el lenguaje de sefias de los sordos y lo emplearon para conversar
con ellos y ensefiarles. El primero que hizo esto, en la década de 1750, fue el abate De I'Epée, y la primera escuela para sordos con capacidad para enseñar a cientos de alumnos
empleando el lenguaje de sefias se fundó en París en 1755.'La situación de los sordos...
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