Derecho penal

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 5 (1048 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 22 de noviembre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE TLAXCALA

CAMPUS CALPULALPAN
Facultad de Derecho y Ciencias Políticas

TRABAJO:
Dulzura de las penas

ROSA ESPINOZA TELLEZ
Nº de Matricula: 20060789

LICENCIATURA: 9° DERECHO

FECHA
02 DE SEPTIEMBRE DEL 2010

SISTEMAS
PENITENCIARIOS
LIC. ALEJANDRO MONTAÑO SANCHEZ

DULZURA DE LAS PENAS

En este capítulo se explica que el fin de laspenas no es torturar al individuo que cometa un delito. Tampoco es deshacer un delito, ya que eso es imposible.

Simplemente, el fin de las penas, es impedir al reo a cometer nuevos delitos, y tratar de que ningún ciudadano cometa esos delitos; por ese motivo son penados.

La forma de penar a un reo debe ser aquella que produzca la impresión más eficaz y duradera sobre los ánimos de los hombres,de modo que no cometan los delitos; no debe ser penado un reo con una tortura (como lo explica el artículo 18 de la Constitución Nacional).

DULZURA DE LAS PENAS
Pero el curso de mis ideas me ha sacado fuera de mi asunto; a cuya declaración debo sujetarme. No es la crueldad de las penas uno de los más grandes frenos de los delitos, sino la infalibilidad de ellas, y por consiguiente lavigilancia de los magistrados, y aquella severidad inexorable del juez, que para ser virtud útil, debe estar acompañada de una legislación suave. Ida certidumbre del castigo, aunque moderado, hará siempre mayor impresión que el temor de otro más terrible, unido con la esperanza de la impunidad; porque los males, aunque pequeños, cuando son ciertos amedrentan siempre los ánimos de los hombres; y laesperanza, don celestial, que por lo común tiene lugar en todo, siempre separa la idea de los mayores, principalmente cuando la impunidad, tan conforme con la avaricia y la flaqueza, aumentan su fuerza. La misma atrocidad de la pena hace se ponga tanto más esfuerzo en eludirla y evitarla, cuanto es mayor el mal contra quien se combate: hace que se cometan muchos delitos, para huir la pena de uno solo.Los países y tiempos de los más atroces castigos fueron siempre los de más sanguinarias e inhumanas acciones; porque el mismo espíritu de ferocidad que guiaba la mano del legislador regia la del parricida y del matador; sentado en el trono dictaba leyes de hierro para almas atroces de esclavos, que obedecían; en la oscuridad privada estimulaba a sacrificar tiranos para crear otros de nuevo.
Al pasoque los castigos son más crueles, los ánimos de los hombres que, como los fluidos, se ponen a nivel con los objetos que los rodean, se endurecen; y la fuerza siempre viva de las pasiones es causa de que al fin de cien años de castigos crueles la rueda se tema tanto como antes la prisión ( c c ) . Para que una pena obtenga su efecto basta que el mal de ella exceda al bien que nace del delito; y eneste exceso de mal debe ser calculada la infalibilidad de la pena, y la pérdida del bien que el delito produciría.
Todo lo demás es superfluo y por tanto tiránico. Los hombres se arreglan por la repetida acción de los males que conocen y no por la de aquellos .que ignoran. Supongamos dos naciones, y que la una es la escala de penas proporcionadas a.la escala de delitos, tenga determinada por lapena mayor la esclavitud perpetua, y la otra la rueda: yo afirmo que la primera tendrá tanto temor de su mayor pena como la segunda; y si hay razón para transferir a la primera las penas de la segunda, la misma razón servirá para acrecentar las penas de esta última, pasando insensiblemente desde la rueda a los tormentos más lentos y estudiados, y hasta los más exquisitos que inventó la cienciademasiado conocida de los tiranos.
Otras dos consecuencias funestas y contrarias al fin mismo de estorbar los delitos se derivan de la crueldad de las penas. La primera, que no es tan fácil guardar la proporción esencial .entre el delito y la pena; porque sin embargo de que una crueldad industriosa haya variado mucho sus especies, no pueden éstas nunca pasar más allá de aquella última fuerza a que...
tracking img