El caballero de la armadura oxidada - el castillo de la voluntad y la osadía

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  • Publicado : 22 de marzo de 2011
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El Castillo de la Voluntad y la Osadia

Hacia el amanecer del día siguiente, el inverosímil trío llegó al último castillo. Era más alto que los otros y susmuros parecían más gruesos. Confiado de que atravesaría velozmente este castillo, el caballero cruzó el puentelevadizo con los animales.
Cuando estaban a medio camino se abrió de golpe la puerta del castillo y un enorme y amenazadordragón,cubierto de relucientes escamas verdes, surgió de su interior, echando fuego por la boca. Espantado, el caballerose paró en seco.
Había visto muchos dragones, pero éste no se parecía a ninguno. Era enorme, y las llamas salían no sólo de suboca, como sucedía con cualquier dragón común y corriente, sino también de sus ojos y oídos. Y, por si eso fuerapoco, las llamas eran azules, lo cual quería decirque este dragón tenía un alto contenido de butano.
El caballero buscó su espada, pero su mano no encontró nada. Comenzó a temblar. Con una voz débil eirreconocible, el caballero pidió ayuda a Merlín, más, para su desesperación, el mago no apareció.
- ¿Por qué no viene? - preguntó ansiosamente, al tiempo que esquivaba una llamarada azul del monstruo.
- No lo sé - replicó Ardilla - Normalmentese puede contar con él.
Rebeca, sentada sobre el hombre del caballero, ladeó la cabeza y escuchó con atención
.- Por lo que he podido captar, Merlín está en París, asistiendo a una conferencia sobre magos.
“No me puede abandonar ahora”, se dijo el caballero. “Me prometió que no habría dragones en el Sendero de laVerdad”
- Se refería a dragones comunes y corrientes - rugió el monstruo con unavoz que hizo temblar los árboles y que por poco hizo caer a Rebeca del hombro del caballero.
La situación parecía seria. Un dragón que podía leer las mentes era definitivamente lo pero que se podía esperarpero, de alguna manera, el caballero logró dejar de temblar. Con la voz más fuerte y potente que pudo, gritó:
- ¡Fuera de mi camino, bombona de butano gigante!.La bestia bufó, lanzando fuego entodas direcciones.
- Caramba, ¡qué atrevido el gatito asustado!El caballero, que no sabía que más hacer, intentó ganar tiempo.
- ¿Qué haces en el Castillo de la voluntad y la Osadía? - preguntó.
- ¿Hay algún sitio mejor donde yo pueda vivir? - Soy el Dragón del Miedo y la Duda.
El caballero reconoció que el nombre era muy acertado. Miedo y duda era exactamente lo que sentía.
El dragón volvió avociferar:
- Estoy aquí para acabar con todos los listillos que piensan que pueden derrotar a cualquiera simplementeporque han pasado por el Castillo del Conocimiento.
Rebeca susurró al oído del caballero:
- Merlín dijo una vez que el conocimiento de uno mismo podía matar al Dragón del Miedo y la Duda.
- ¿Y tu lo crees? - susurró al caballero.
- Sí - afirmó Rebeca con firmeza.
- ¡Pues,entonces, encárgate tú de ese lanzallamas verde! - El caballero dio media vuelta y cruzó el puentelevadizo corriendo, en retirada.
- ¡Jo,jo,jo! - rió el dragón, y con su último “jo” por poco quema los pantalones del caballero.- ¿Os retiráis después de haber llegado tan lejos?
- preguntó Ardilla, mientras el caballero se sacudía laschispas de la espalda.
- No lo sé - replicó él - He llegado ahabituarme a ciertos lujos, como vivir. San intervino.
- ¿Cómo te soportas si no tienes la voluntad y la osadía de poner a prueba el conocimiento que tienes de timismo?-
¿Tú también crees que el conocimiento de uno mismo puede matar al Dragón del Miedo y la Duda? - preguntóel caballero.
- Por supuesto. El conocimiento de uno mismo es la verdad y ya sabes lo que dicen: “la verdad es máspoderosa quela espada”.
- Ya sé que eso es lo que se dice, pero ¿hay alguien que lo haya probado y haya sobrevivido? - preguntósutilmente el caballero.
Tan pronto como acabó de pronunciar estas palabras, el caballero recordó que no necesitaba probar nada. Erabueno, generoso y amoroso. Por lo tanto, no debía sentir ni miedo ni dudas. El dragón no era más que una ilusión.
El caballero dirigió la mirada a...
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