Martin lutero un destino

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RESEÑA BIBLIOGRÁFICA

Lucien Febvre, Martín Lutero: Un destino, México, Fondo de cultura económica, 1956 (1ª edición en español) (Título Original Un Destin: Martin Luther [1927], Traducción de Tomás Segovia). 286 páginas.

Con la delicada pluma de un francés, más aun cuando se trata de uno de los fundadores de la escuela de los anales, Lucien Febvre, el brillante historiador muy fiel a suestilo, descubre la figura de quien fuera un hombre de bajo perfil pero a la vez atrevido, sin más labor que la de dar a conocer más que a un personajes, sino un momento en la historia sostenida en las estructuras e instituciones políticas de la época, con todo lo que social y mentalmente conlleva. La persona de Lutero es la denuncia de un momento en la historia de la iglesia que hoy día trata deolvidar y reivindicar, es por eso que esta obra es más que una descripción física y mental de un hombre sencillo, abarca en él esferas que hacen posible dar respuesta a la mayoría de las interrogantes acerca del porque del triunfo de la reforma, pues es precisamente este contexto nebuloso y confuso abrazador de una nueva verdad.

En una escritura exaltada y sorprendida por su mismo relato, lamotivación de esta obra se explica en la necesidad de retratar al hombre, al monje, al alemán, simplemente al hermano Martín un poco extraviado e incognito antes de de 1517, escondido en las salas de la Universidad de Wittenberg, de la cual fue profesor de teología, nace en él una pasión, esa pasión que sólo se ven en los profetas, el que erudito en su materia se encargó de mostrar al mundo la verdadmás exquisita, verdad que estaba en manos exclusiva en el monopolio tiránico y corrupta que la Iglesia Católica en Roma.

El dialogo se entrelaza entre el alemán y el latín, entre las poéticas reflexiones y cuestionamientos de Febvre, las cartas llenas de fe de de Lutero y las citas bíblicas; en ellas el autor dialoga las diferentes fuentes en el dibujo de Alemania del siglo XVI. En comparación aotras obras, esta es más que una biografía o una consecución de hechos más o menos relevantes que construyen una vida, se trata de un rostro, un juicio, un análisis de su personalidad y su quehacer. Es por eso que independiente de las razones por las cuales Lutero se unió a la orden, jamás imagino pasar del accidente de una decisión a enrostrar antes los líderes espirituales sus faltas y abusos,es decir, las cimientes del protestantismo en pleno siglo XVI.

El mayor mérito se halla en la detallada descripción del mundo que rodeaba a Lutero, no fue solo un relejo de su personalidad y entrega, sino también las causas contextuales que desembocan en su rebelión. Es ahí precisamente como se percata cómo el Estado eclesiástico en Roma estaba lleno de una atmosfera espiritual, pero no dehombres que accionaran una vida espiritual, su desilusión fue evidente. La majestuosidad y pomposidad de las catedrales no respondieron a lo que él creía era la fe. Clara es la lección expresada por el historiador francés, al sentir igual que el alemán después de si visita a Roma, en sus cuestionamientos encontró el pilar fundamental de su doctrina, la conexión del hombre para hallar su salvacióndebe ser con Dios, no es con la Iglesia ni con el hombre ni con los sacerdotes ni con las ceremonias y ni siquiera por merito propio. No hay intercesor más que Jesucristo ante Dios. Sin embargo ¿significaba para Lutero solo el renacer de doctrinas practicadas por la iglesia primitiva? Ante estas dudas el autor recuerda las palabras del Hermano Martín “No es mi doctrina lo que predico; es la palabrade Dios” (Pág. 111). El mismo que sólo en el afán de obedecer a su Dios evolucionó a la iglesia, la doctrina y su país. “Los que los teólogos llaman su sistema no es en efecto una construcción ideológica, un conjunto de conceptos exterior al hombre vivo que siente y que quiere. Su sistema es, para Lutero, la razón de vivir, de creer y de esperar. Una fuerza. La verdad sobre la vida cristiana...
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