Poque a nosotros

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  • Publicado : 14 de noviembre de 2010
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¡POR QUE A NOSOTROS!

Creo que ha llegado el momento de que os relate una historia. La historia que a continuación os voy a contar no es un relato fantástico de príncipes y princesas. Bueno me voy a presentar yo soy Eduardo, secretario de la embajada española en Haití. Creo que es el momento de que comience a contaros la pesadilla que viví aquel 12 de enero de 2010.

El precioso reloj decuco que colgaba de la pared de mi despacho en la embajada española situada en Puerto Príncipe daba las 5, hora local. De pronto una gran sacudida lleno la ciudad de polvo y de desgarradores gritos. De repente el techo empezó a crujir amenazando con derrumbarse de un momento a otro. La impotencia y la rabia se iban apoderando de mí, había asumido ya, que aquel lugar iba a ser mi tumba, el lugar dondedescansaría para toda la eternidad, pero no fue así. Una mano me agarró de la chaqueta y me empujó hacia la puerta impidiendo así que el techo se me desplomara sobre la cabeza. La mano salvadora era de un muchacho que trabajaba en la limpieza de la embajada.
-Muchas gracias muchacho me has salvado la vida.-agradecí.
-Déjese de agradecimientos y salgamos de aquí esto no tardara en desplomarsepor completo.-dijo a la vez que buscaba una salida que no se hubiera derrumbado.

En apenas dos minutos nos encontrábamos en medio de una mezcla de dolor, gritos y impotencia. Una mujer lloraba desolada porque no encontraba a su hijo, otro lloraba ya que delante de él se encontraba el inerte cadáver de una chica que parecía ser o mejor dicho haber sido su mujer. La desolación era tal que solo seveían personas impotentes por no poder hacer nada por sus seres queridos.
-¿A dónde nos dirigimos chico?-le pregunté.
-A mi casa, bueno mejor dicho a lo que quede de mi chabola. Quiero saber de mis familiares.-le respondió el chico a Eduardo.

Me brotaban las lagrimas al ver la muerte y el dolor tan cerca. No era capaz de asimilar que a Haití, uno de los países más pobres del mundo le hubierapodido ocurrir semejante catástrofe.

Estábamos llegando ya a la casa de Nico (que así se llamaba su salvador), cuando descubrimos una escena horrible. Había tres cuerpos en el suelo, inertes e inmóviles. Nico empezó a llorar como un niño al que le han quitado un caramelo.
-¿Qué te pasa Nico?-le pregunté sin saber lo que le pasaba.
-Estos cadáveres son los de mi madre, mi padre y mi hermanapequeña.
-Lo siento mucho, si puedo hacer algo por ti, lo que sea por mi salvador.
-Hay una cosa que te quiero pedir. Ahora Puerto Príncipe se va a convertir en un foco de enfermedades y en un amasijo de cadáveres, por eso te quiero pedir ayuda.
-¿A qué clase de ayuda te refieres?-le pregunté a Nico.
-Veras ahora en Puerto Príncipe solo comerán los más fuertes. Como veras yo no estoy como paraluchar entre un montón de gente loca por conseguir un plato de arroz.-dijo a la vez que mostraba su desnutrido y esquelético cuerpo.
-No se exactamente a dónde quieres llegar.-le contesté.
-Ahora Puerto Príncipe ya no es un lugar seguro para vivir, si antes no lo era, después de un terremoto tan devastador como este, las cosas se van a volver realmente negras para los que han perdido todo y notienen más que su débil y esquelético cuerpo para sobrevivir en un lugar en el que reina la ley del mas fuerte. Por eso quiero que me ayudes a salir de aquí. Da igual donde vallamos, pero ayúdame por favor.-le suplicó Nico.
-Yo también he perdido todo y no me queda nada.

De repente nuestra conversación se vio turbada por un leve pero desgarrador grito. Buscamos el lugar proveniente de aquelgrito. De pronto una mano asomó entre los escombros de lo que en sus buenos tiempos había sido un hogar para una familia. La mano era la de una niña atrapada que pedía con todas sus fuerzas ayuda.

-Tranquila pequeña te vamos a sacar de aquí, confía en nosotros.-dije Eduardo en un tono esperanzador.
-Debemos levantar estos restos de tabique para que la niña pueda salir.

Intentamos sin éxito...
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