Resumen

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 231 (57742 palabras )
  • Descarga(s) : 36
  • Publicado : 29 de abril de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
mer auditorio de Leeuwenhoek! En Delft, había un hombre que no se reía de Antonio van Leeuwenhoek: era Regnier de Graaf, a quien la Real Sociedad nombrara miembro correspondiente por haberla informado sobre sus estudios del ovario humano. Aunque ya en ese entonces Leeuwenhoek era muy huraño y desconfiado, permitió a Graaf que mirase por aquellos diminutas lentes, únicas en toda Europa. Después demirar por ellas, Graaf se sintió avergonzado de su propia fama y se apresuró a escribir a sus colegas de la Real Sociedad:
«Hagan ustedes que Antonio van Leeuwenhoek les escriba sobre sus descubrimientos.
Con toda la ingenua familiaridad dé un campechano que no se hace cargo de la profunda sabiduría de los filósofos a quienes se dirige, Leeuwenhoek contestó al ruego de la Real Sociedad. Fue unamisiva larga, escrita en holandés vulgar, con digresiones sobre cuanto existe bajo las estrellas. La carta iba encabezada así: «Exposición de algunas de las observaciones, hechas con un microscopio ideado por Míster Leeuwenhoek, referente a las materias que se encuentran en la piel, en la carne, etc.; al aguijón de una abeja, etc.» La Real Sociedad estaba absorta. Aquellos sofisticados y sabioscaballeros quedaron embobados, y les hizo gracia; pero, sobre todo, la Sociedad quedó asombrada de las maravillas que Leeuwenhoek aseguraba haber visto a través de sus lentes. Al dar las gracias a Leeuwenhoek, el Secretario de la Real Sociedad le dijo que esperaba que esa su primera comunicación fuera seguida de otras. Y, lo fue, por cientos de ellas en el transcurso de cincuenta años. Eran unascartas en estilo familiar, saturadas de sabrosas comentarios sobre la ignorancia de sus vecinos exponiendo las imposturas de los charlatanes y refutando supersticiones añejas; entreveraba reportes de su propia salud, pero entre párrafo y párrafo de esta prosa familiar, los esclarecidos miembros de la Real Sociedad tenían el honor de leer descripciones inmortales y gloriosas de los descubrimientoshechos con el ojo mágico de aquel tendero de Delft. ¡Y qué descubrimientos! Cuando se para mientes en ellos, muchos de los descubrimientos científicos fundamentales nos parecen sencillísimos. ¿Cómo explicarnos que por miles de años los hombres anduvieran a tientas sin ver lo que tenían ante sus ojos? Lo mismo sucedió con los microbios. Hoy en día casi no hay nadie que no los haya contempladohaciendo cabriolas en la pantalla de algún cinematógrafo; gentes de escasa instrucción los han visto nadar bajo las lentes de los microscopios, y el más novato de los estudiantes de Medicina está en posibilidad de mostrarnos los gérmenes de cientos de enfermedades. ¿Por qué fue tan difícil, pues, descubrir los microbios?
Pero dejemos a un lado nuestra petulancia, y recordemos que cuando Leeuwenhoeknació no existían microscopios, sino simples lupas o cristales de aumento a través de los cuales podría haber mirado Leeuwenhoek, hasta envejecer, sin lograr descubrir un ser más pequeño que el acaro del queso. Ya hemos dicho que cada vez perfeccionaba más sus lentes, con persistencia de lunático, examinando cuanta cosa tenía por delante, tanto las más íntimas como las más desagradables. Pero estaaparente manía, le sirvió como preparación para aquel día fortuito en que, a través de su lente de juguete, montada en oro, observó una pequeña gota de agua clara de lluvia.
Lo que vio aquel día, es el comienzo de esta historia. Leeuwenhoek era un observador maniático; pero ¿a quién, sino a un hombre tan singular se le habría ocurrido observar algo tan poco interesante: una de las millones de gotasde agua que caen del cielo? Su hija María, de 19 años, que cuidaba cariñosamente a su extravagante padre, lo contemplaba, mientras él, completamente abstraído, cogía un tubito de cristal, lo calentaba al rojo vivo y lo estiraba hasta darle el grosor de un cabello... María adoraba a su padre. ¡Ay del vecino que se permitiera burlarse de él! Pero, ¿qué demonios se proponía hacer con ese tubito...
tracking img