Vamo carp

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  • Publicado : 31 de octubre de 2011
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Esta historia comenzó el día que mi padre fue sentenciado a cadena perpetua luego de haber asesinado a mi madre. Yo sólo tenía cinco años pero mi hermano más grande siempre me culpo y nunca pudo perdonarme ya que para el yo era el problema en la familia y el que ocasionaba todas las peleas entre mis padres por mi comportamiento.
Hoy en día no sé que es de su vida. Cuando solo tenía ocho años mealejé de él y desde ese momento que vivo solo, en la calle. Primero fue duro, era chico y la provincia de la Pampa era una región con mucha pobreza y nadie podía ayudarme, había mucha delincuencia y los comerciantes solían estar armados así que robar se me hacía difícil, y a la hora de mendigar eran pocos los que me ayudaban. Como consecuencia acepté irme a Buenos Aires con un camionero. El viajeno fue largo, me pareció simpático y me contó muchas cosas de su vida. Cuando llegamos a la gran ciudad, yo estaba impresionado, tenía casi nueve años y siempre había vivido en el campo, nunca fui al colegio y ver una ciudad de tal esplendor me dejó impactado. Carlos, así era el nombre del camionero, me contaba historias del “Luna Park” y otras cosas que veíamos en el camino hacia el puerto.Una vez llegados, Carlos recibió un montón de billetes por el trabajo. Yo me puse contento, pensé que quizás ahora que había cobrado y la relación marchaba bien, íbamos a poder comer, ya que en todo el viaje no me había ofrecido algo. Para mi fortuna Carlos me dijo que debía volver a trabajar y la gente para la que trabajaba le prohibió viajar con un niño en el camión. En ese momento, sentí quetodas las ilusiones que me había hecho se habían derrumbado, pero no, Carlos me propuso que podía ir a la casa de un amigo suyo que vivía cerca del puerto, el me iba a poder cuidar. Me dijo que esté tenia mucho dinero ya que era un empresario muy conocido.
Emprendí mi camino, solo tenía cinco pesos que me había dejado Carlos, un papel con la dirección y un mapa del otro lado con las indicaciones.Eran solo veinte cuadras, así que era prácticamente imposible que algo salga mal.
Ya era tarde, en Buenos Aires la noche era tan distinta a como lo eran en la Pampa. Lo primero que note era que las diferencias sociales eran las mismas, gente en autos alucinantes y metros atrás un pobre vagabundo con un chango y algo de basura en él. En segundo lugar note un montón de basura, paredes escritas ymucha más inseguridad de la que yo ya había vivido antes. Los locales estaban con rejas pero al mismo tiempo abiertos, los autos estacionados en la calle raramente eran de gran valor, la policía me detuvo en diez cuadras dos veces para pedirme documento y revisarme, fue esto claramente por mi vestimenta. En ese momento, pensé en correr pero, luego reflexione, en mi estado de hambre no iba a ser buenaidea huir. Solamente me palparon y me preguntaron si poseía droga. Una mala experiencia.
Cuando ya era de noche y había caminado varias cuadras decidí ver cuánto me faltaba, pero nunca pensé que mi desgracia iba a ser tal. Me faltaban mis cinco pesos y mi mapa. No podía parar de maldecir, no recordaba la dirección y estaba solo perdido en una ciudad en la cual mis pocos minutos en ella yahabía aprendido demasiado.
En ese momento, solo se me ocurrió realizar lo que sabía realmente, mendigar. Primero, decidí peinarme y acomodar mi ropa. Y educadamente empecé a pedir limosnas a la gente, pero para mi fortuna la gente era más egoísta que en Santa Rosa, mi pueblo natal. Mi cara decía todo, estaba maldecido. Caminé mirando el piso pensando que podía haber hecho yo para merecer esto.Derrepente, me choque con un vagabundo, era alto y la barba no me permitía ver su rostro. Su ropa no podía ni siquiera decir que eran trapos pobre hombre. Me agarró y me dijo: vení pibe, seguime que te voy a enseñar como se hace esto por que no sabes nada.
Camine tres cuadras hasta una puerta grande con rejas de la cual salía calor, me dijo que se llamaba subte. Esa noche sentí que mi suerte...
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